La mamasantona quería que se la comieran y ahora se las tira de víctima

junio 10 de 2016
La chica estaba ebria, borracha, caída de la perra. Se comportó como una ramera, como una buscona, como una zorra. Seguramente iba vestida con una falda muy corta o con un jean muy ajustado o con un escote muy profundo o con demasiadas transparencias, encajes, ¡quién sabe! Las tetas afuera, el culo forrado, mostrando ombligo. Lo más probable es que en la fiesta haya tomado hasta perder el control. Se desmadró. Mínimo se subió a una de las mesas del lugar e incitó a quienes la veían desde abajo, los sedujo, los provocó, les bailó sensualmente, insinuándose. Se mostró dispuesta. Se pasó de copas. Y sucedió lo obvio, lo que suele pasar en una situación así, lo que ocurre a diario en toda la Tierra con las vacas muertas, esas viejas culiprontas que se toman hasta el agua de los floreros y pierden el sentido, explayadas como pollos deshuesados en la coda de la fiesta. No hay nada de qué extrañarse. Si uno de los asistentes a esa parranda en el campus de la Universidad de Stanford la violó mientras ella no se pertenecía y la dejó tirada detrás de un contenedor de basura, como basura, eso era predecible.
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Junior de Barranquilla y su pánico escénico

junio 09 de 2016
En mayo de 1967 el Junior era el líder del campeonato colombiano. Sin embargo, esa dudosa distinción no le impidió perder 5-1 en su propia cancha contra el Quindío, uno de los coleros del torneo. Ante el grito en el cielo que pusieron los narradores y comentaristas deportivos de entonces, Álvaro Cepeda Samudio escribió una nota de prensa en la que decía que no era para tanto, que de eso se trataba el fútbol, que todos los equipos, desde el Real Madrid hacia abajo, pierden partidos, y que el Junior no tenía por qué ser la excepción.
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El mudo ataca de nuevo

junio 07 de 2016
Aunque a los jóvenes les parezca inaudito, hubo una época en que no existía ni el teléfono celular, ni el identificador de llamadas. En el campo del amor y de la picaresca se abría todo un mundo de posibilidades. Se supo de hombres que tuvieron familias paralelas durante muchos años sin levantar sospechas; bastaba con inventar un viaje de trabajo como licencia para largas ausencias. Se supo de mujeres que alegaban haber estado el día entero en el supermercado y en la peluquería, a pesar de que volvían a casa sin ninguna bolsa de compra, despeinadas y felices. El teléfono era fuente de suspicacias.
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Medellín, el Bután colombiano

junio 06 de 2016
Por Alejandro Arcila Jiménez/ Hoy, el Plan de Desarrollo Municipal 2016 – 2019, presentado al Concejo de Medellín por el Alcalde Federico Gutiérrez, pretende hacer del Índice de Felicidad Integral uno de los indicadores principales de la gestión de su gobierno. Dicha iniciativa se ha presentado como una de sus apuestas más revolucionarias: “medir la felicidad de los ciudadanos de Medellín”; sin embargo no parece nada diferente del viejo y desgastado dicho de “El país más feliz del mundo”.
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Tenderly

junio 06 de 2016
Por Nicolás Muñoz/ Este parece ser el hombre más interesante del mundo. Habría que mirarle nada más ahora para hacerse la imagen. Aquí, en su sala, contemplando por un momento lo que ha sido su vida. Qué cantidad de cosas, qué cantidad de libros. Estira una mano con un movimiento de autómata. Entre todas las porcelanas y cachivaches agarra el objeto que aparenta más edad. Se podría adivinar, siendo éste una cajita musical, que fue la primera pieza de su masiva colección. Sin embargo no la detalla de tal modo. La ve como si mirase al vacío. Le da cuerda sin afán. La acerca. Al empezar la melodía se percibe en él aún más quietud. Mientras escucha la va mirando cada vez más de cerca, entrecerrando más los ojos. Algo trata de recordar, pero…
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Ali, el más grande

junio 05 de 2016
Tomado del muro de Jaime Romero Sampayo/ ¡Ali es el más grande! Tristeza, desolación, y contrasentido: hoy falleció un hombre inmortal. Aquel al que llamaron Cassius Marcellus Clay —un nombre propio de esclavos—, pero que se hizo llamar como él quiso y su nuevo nombre lo convirtió en sinónimo de Libertad en todo el mundo, murió hace pocas horas contraviniendo las imposibilidades lógicas, emocionales y metafísicas. Una excepción así de absoluta no se veía desde el día que el sol hebreo y cristiano se detuvo en mitad del cielo, o desde que algunos de los más hermosos, fuertes y mejores héroes y dioses griegos, a pesar de ello, murieron.
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El futuro como herencia

junio 04 de 2016
Por Paul Brito/ La historia cuenta que sin las trenzas de las esclavas, los esclavos no hubieran podido escapar de Cartagena por entre los Montes de María hasta el lugar donde hoy está situado San Basilio de Palenque. En los surcos y marañas que estas mujeres delineaban al trenzar sus cabellos, cifraron el mapa de la libertad. Como ellas no estaban sometidas a la misma vigilancia que recibían los hombres, podían dedicarse a escudriñar el territorio y calcarlo en sus cabezas: esos ríos, montañas y senderos que solían recorrer las tropas españolas, de manera que los esclavos supieran qué áreas debían eludir y qué sendas podían transitar al momento de la fuga.
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Se oyen las musas

junio 03 de 2016
En el año 1955, Truman Capote era un mar de dudas sobre su talento literario, y le escribió una carta al editor de Otras voces, otros ámbitos (1948), sobre qué camino seguir. Había ensayado con poca fortuna el teatro, con dos adaptaciones de sus textos Un árbol de la noche y la Casa de las flores; necesitado de dinero, había escrito para el productor David Selznick, el guión de La Burla del Diablo, de John Houston, y reescrito – con pésimos resultados- Estación Termini de Vittorio De Sica. Con todo, era el mimado de la alta sociedad, que le había abierto sus puertas, que lo veía como una mezcla de duende y niño prodigio de la literatura, mientras sucumbía a la fascinación por el periodismo (que le llevó a expresar “Me gusta que lo verosímil sea real para poder cambiarlo”) con textos para Harpers Bazaar o Cosmopolitan. Paralelamente, trabajaba en técnicas que le permitieran desarrollar al máximo las posibilidades fotográficas de la memoria. El editor le recomendó que volviera a su primer amor, la narración, y Capote, juicioso, acometió un relato que tituló de manera provisional, Desayuno en Tiffanys. “Espero tener algo interesante que mostrarte para Septiembre” (De 1956).
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