Divino descanso

septiembre 16 de 2015
“Ustedes trabajan poco, se la pasan de festivo en festivo y de fiesta en fiesta”, me dijo con vehemencia y un dejo de envidia el mexicano al que media hora antes ni conocía. La charla, que se dio en un apartamento de colombianos en La Florida, Estados Unidos, llegó hasta ahí. Opté por callar y cambiar de tema, por morderme la lengua. En últimas eso es lo que hago cada que vez que en el interior del país, en donde no entienden por qué en Barranquilla todo está cerrado al medio día, me echan en cara, y con bastante frecuencia, la supuesta flojera del costeño. Ponerme a pelear con quien no entiende ni entenderá qué implica para el cuerpo de un ser humano laborar ocho horas seguidas sin parar en un clima infernal, es, por decir lo menos, inútil. Ese día, en todo caso, me sirvió para ver cómo nos ven algunos desde afuera: ¡como unos perfectos flojos!
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Paraísos insoportables

septiembre 13 de 2015
Es bien sabido que la belleza es intolerable. Las cosas que nos anuncian la perfección –esa condición tan inhumana– son después de poco tiempo imposibles de asumir. La hermosura, la simetría, el sosiego, el placer, son regalos que buscamos afanosamente desde la infancia, pero, cuando podemos experimentarlos, unos instantes son suficientes para que se conviertan en una carga insostenible. El Paraíso no está hecho para nosotros.
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Entre poner y colocar

septiembre 12 de 2015
Por Diego Marín Contreras/ No sé si te habrás puesto a pensarlo, lector amigo, pero hay una tendencia, cada día más generalizada, a decir ‘colocar’ en vez de ‘poner’. O, para ponerme a tono, no sé si te habrás colocado a pensarlo. Sí, parece increíble, pero hay hablantes tan sofisticados que te corrigen cuando dices, por ejemplo: ‘pon esos libros ahí’. Ofendidos en su presunto pudor idiomático, de inmediato te reprenden cual guardianes de la lengua: “las que ponen son las gallinas. Se dice: ‘coloca esos libros ahí’”. Figúrate, y tú que ya los habías puesto. Pero la corrección, además de que ofende a las pobres gallinas, que también podrían colocar huevos si les viniera en gana, no tiene ningún sustento gramatical, la menor base semántica, ni mucho menos obedece a los dictados de la lógica. Es tan sólo un esnobismo de quienes pretenden ser más papistas que el Papa.
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Del Arauca vibrador

septiembre 11 de 2015
Para Marjorie, mi última amiga venezolana “Nací en 1881, en un imperio grande y poderoso, la monarquía de los Habsburgos, pero no se molesten en buscarlo en el mapa: ha sido borrado sin dejar rastro” Stefan Zweig, El mundo del ayer Si me pongo estricto con mis relaciones familiares, tengo 9 primos, 8 de ellos venezolanos. De tal manera que el matrimonio de mis tías marcó desde niño mi relación con Venezuela. Así, cuando llegaba noviembre, se organizaba el viaje de fin de año de los primos barranquilleros a Caracas, en esos tiempos de la Venezuela Saudita cuando el petróleo andaba por las nubes y el país se embarcaba en faraónicos proyectos al compás del dinero que alcanzaba para todo.
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Voy a cerrar mi Facebook

septiembre 10 de 2015
Quejarse de las redes sociales está de moda. El internauta vergonzante de hoy intenta justificar la futura decisión –que en la abrumadora mayoría de los casos nunca termina llevando a cabo- de cerrar alguna de sus cuentas con los argumentos de que Facebook nos espía, Instagram es una red frívola y en Twitter el ambiente es muy agresivo. Su anuncio del inminente cierre suele presentarlo -generalmente en un tono mayor, de superioridad moral- a través de la misma red que pretende abandonar. Y ese hecho irónico dice mucho de por qué es tan difícil hacerlo: porque las redes sociales, quiéralo o no el repentino nostálgico del Buen Salvaje, son una herramienta confiable y útil que tiene el hombre contemporáneo para establecer contacto con una realidad que cambia a mil por hora.
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Niños trofeo

septiembre 09 de 2015
Desde la panza no los dejan en paz. Eso de estar a sus anchas en medio del líquido amniótico durante el período de gestación está reservado para los bebés de perras, de gatas, de elefantas, de jirafas, de micas, de leonas, de ballenas; en fin, para los hijos de cualquier hembra de cualquier especie menos de la humana. Porque a los bebés humanos, tal parece, hay que programarlos desde que están ahí, en las barrigas de sus madres, no vaya y sea que por falta de estimulación prenatal se queden brutos. Y así empieza el viacrucis para ellos, todo un asunto de precocidad que surgió en los noventa con el efecto Mozart y que aún no para.
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¿En verdad no odias a nadie?

septiembre 06 de 2015
La civilización no es posible sin control y el control se ejerce desde la cultura, que es su arma principal. Parece ser que los conglomerados humanos organizados comprendieron pronto que para que la especie sobreviviera era necesario poner límites estrictos a la expresión libre de sus impulsos primitivos. Freud lo explica, reduciendo esas tendencias fundamentales a dos: el Eros y el Thanatos, que no son otra cosa que las dos caras de nuestra esencia, estas ganas nuestras de amar y de matar.
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Nuestros Babbitts

septiembre 04 de 2015
Babbitt es el título de una novela de Sinclair Lewis, escritor norteamericano nacido en 1885 y fallecido en 1951, adscrito a la corriente naturalista. Su obra hoy divide a la crítica. Por un lado, le reprochan su estilo de un realismo casi periodístico, con poca capacidad artística y creativa. Otros, sin embargo, ven valores perdurables en su capacidad de sátira, los vigorosos personajes que creó y sus retratos de la sociedad norteamericana, con sus virtudes y vicios, que han generado escuela por su enfoque moral. Los puntillosos historiadores señalan que fue el primer escritor norteamericano ganador del Premio Nobel de Literatura, en 1930, y aunque su obra palidece frente a nombres como William Faulkner, John Updike (tal vez el que más lo influenció), Philip Roth, Hemingway y varios más, al leerla, sus personajes conservan un vigor único.
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De lesa humanidad

septiembre 03 de 2015
Supongamos que conocemos a alguien que trabaja como técnico de refrigeración para, digamos, la Coca-Cola. Es posible que esa persona haya llegado allí porque siente una gran empatía por dicha organización, o porque le caen bien los osos polares parlantes. Pero en un país como este, donde hace apenas un par de años alcanzamos cifras de un solo dígito en el porcentaje de desempleo (sin meternos en el asunto de si son empleos formales o no los que se miden), lo más probable es que esa vinculación laboral se explique por sustracción de materia en lo que a ofertas de trabajo se refiere. En pocas palabras: el tipo no tuvo de otra.
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De la vida privada y otras ingenuidades

septiembre 02 de 2015
En este mundo de usuarios y contraseñas vivimos con susto. De esos tiempos en que el temor a ser robados nos llevaba a instalar rejas de hierro en las ventanas y cerraduras con llave en las puertas y alarmas en las casas y en los carros y no mucho más que eso, queda poco. A esas medidas se le sumaron otras más sofisticadas para proteger lo valioso, cercas virtuales que pretenden mantener incólume la idea de que podemos gozar, cada vez que lo deseemos, de la vida a puerta cerrada, sin mirones. De eso que llamamos ingenuamente “vida privada”.
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