Pobreza pequeña y economía

agosto 28 de 2015
Cuando el fallo de la Corte de La Haya, que terminó entregando a Nicaragua una parte de mar de San Andrés que creíamos nuestra, el Presidente Santos, preocupado por la situación presentada, salió en televisión informando que entregaría un subsidio en dinero por 6 meses a los pescadores artesanales por la pérdida del mar, mientras el gobierno generaba alternativas. Al final, dos años después del fallo, esta medida se reveló inútil y los pescadores prefirieron dejar de trabajar (era menos riesgoso quedarse en casa). Hoy la pesca artesanal e industrial es casi inexistente y San Andrés busca alternativas diferentes a la pesca para salir adelante. Ello sin contar las habituales denuncias de avivatos que se dijeron pescadores artesanales y se incluyeron en las listas sin serlo para obtener el subsidio.
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¿Colombia se 'venezolanizó'?

agosto 27 de 2015
Hace poco, unos amigos uribistas, con quienes suelo debatir acaloradamente, me cambiaron su sempiterna advertencia acerca de la inminente venezolanización de Colombia. Según ellos, ya eso ocurrió: ya Colombia se venezolanizó. Confieso que esta vez, cuando me presentaron su nueva teoría, lo pensé mejor y experimenté una especie de epifanía: tuve que darles la razón. A continuación voy a explicar por qué en esta oportunidad me convencí de que, pese a que aquí no hay escasez por ningún lado (al revés: los supermercados están surtidos a reventar), Colombia ya siguió la ruta que anduvo primero Venezuela. Antes, incluso, de lo que mis amigos uribistas piensan.
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La indiferencia del gato atrae hasta a los perros

agosto 26 de 2015
En mi adolescencia "aprendí" que ser indiferente paga. Ser la "chica fácil" -esa que llama cuando se le antoja, que no tiene problemas con visitar al novio en su casa, que saca a bailar a quien le place, que jamás disimula estar disponible cuando lo está, que sabe perfectamente que la T no es solo una letra más de las veintisiete del abecedario- no era la mejor opción a la hora de conquistar a un "chico bien". Tal parecía que ellos no respetaban a las mujeres que sabían lo que querían de una, que lo decían de frente, que nunca se andaban con rodeos, que sabían cómo y con qué cuidarse.
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