Que Dios nos oiga y el diablo se vuelva sordo

febrero 26 de 2017
Por Diana Forero/ Para hablar del posconflicto es necesario que el conflicto haya terminado. Esa es la primera obviedad, que en los últimos tiempos no resulta tan obvia. Porque además sería preciso que alguna vez hubiese existido un conflicto. Segunda obviedad, ante la actitud de algunos que insisten en negar un conflicto de más de una ciencuentena, tercamente aferrados a una doctrina antiterrorista que por casi una década impuso su fuero y desafuero en nuestra de por si frágil democracia, amenazando con aniquilarla como a un enemigo más.
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Norma McCorvey: heroína, villana e icono feminista

febrero 25 de 2017
Siempre me ha intrigado la forma en la cual una decisión sin mayor impacto inicial, fruto quizá de un acto impulsivo, produce un efecto perdurable en la sociedad. Pienso en Rosa Parks, quien por negarse a levantarse de una silla reservada para blancos en un autobús, desencadenó una serie de protestas que llevaron al desmonte de las leyes racistas de EEUU. O cómo la sobredosis que afectó a Karen Ann Quinlan llevó a la creación de una serie de leyes sobre el tratamiento de pacientes terminales y el derecho a morir dignamente. O cómo la firma de una serie de documentos “sin leer ni entender bien lo que me explicaban las abogadas” por parte de Norma McCorvey, dio origen al caso Jane Roe vs Wade, que condujo a la despenalización el aborto en los Estados Unidos.
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Los trapitos de Rafael Correa

febrero 24 de 2017
Cierto es aquello de que “el ojo no ve pa´ dentro”, como reza la champeta titulada Los trapitos al agua, cantada por el original Míster Black. Prueba de esto es ver la felicidad desbordada esta semana en Colombia con la eminente salida del presidente ecuatoriano Rafael Correa. Un país que ha tenido de gobernante a un ciego que no ve elefantes, a otro que regala un país por una silla vacía y a un “mesías” traicionado por sus apóstoles parapolíticos (solo por mencionar a algunos Santos presidentes), no veo cómo tiene la osadía de mirar por encima del hombro a sus vecinos.
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A buscar soluciones

febrero 24 de 2017
La primera vez que visité a Nueva York yo no era más que un adolescente. Fui con mis padres y hermanos, en plan turístico familiar. Recorrimos Manhattan a pie, pero aún recuerdo el consejo que nos daban en los hoteles y restaurantes: ir con cuidado en algunas zonas, aún en horario diurno, y evitar los paseos nocturnos en casi todas. ¿La razón? En esa época en "la ciudad que nunca duerme" parece que, en efecto, no dormía nadie: los delincuentes por andar cumpliendo con su deber y el resto de habitantes por físico miedo de aquellos.
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Amor en pausa

febrero 24 de 2017
Soy una sobreviviente. Estoy echando el cuento a pesar de que mi pediatra, cuando tenía dos años, sentenció que no llegaría ni a los diez por falla renal. Me radiaron, me dilataron, me torturaron, me hospitalizaron, me canalizaron una y mil veces en mi infancia. Y sin embargo, aquí sigo. He debido morir hace mucho, según ese pronóstico que se posó como un cuervo sobre los pelos de mi cabeza por largos años. Pero, contrario a los vaticinios apocalípticos, crecí, me desarrollé, me reproduje. De hija y hermana pasé a convertirme en esposa y madre. Toda una hazaña, dado mi historial de "debiluchez" crónica. Dos muchachitos salieron de mi vientre respirando, dos salieron amoratados, casi negros. Vida y muerte, caras de una misma moneda, ese círculo perfecto, esos puntos suspensivos...
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Llanto de un imperturbable

febrero 24 de 2017
Hoy volví a llorar. No sé cuánto tiempo pasó desde la última vez. A lo mejor algunos meses. Me he ido ablandando. Cuando era joven, entre llanto y llanto pasaban años enteros. Llorar es difícil. También reír. No para todos, claro. Conozco gente que llora cuatro o cinco veces al día y que solo interrumpe sus mares de lágrimas con repentinos ataques de risa. Pero yo no. Tal parece que soy alérgico, por igual, a los gimoteos y las carcajadas.
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