La Avenida del Miedo

mayo 11 de 2017
Por: Mónica Meneses Fue un sábado. Barranquilla, 20 de Agosto de 2016. Dos de la tarde. Estaba en un taller metalmecánico cuadrando unos trabajos y un colaborador de mi empresa me sugirió dirigirnos a verificar otro pendiente en la calle 30 con carrera 30. Inicialmente dudé. Es más, me negué porque ya me sentía cansada y no le veía sentido a llegar a esa hora en la que normalmente ya todo está cerrado. Alguien diría que "era mi día". Accedí.
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¡No me llames maricón!

abril 21 de 2017
Por John Better La causa principal de que mi madre, abuela, hermano y yo, hayamos salido espantados del barrio Las Nieves, al sur de Barranquilla, en el año de 1987, fue el constante maltrato verbal del que fui víctima por parte de los Molina, una familia de cienagueros que vivía en aquel sector de la calle 12 con carrera 27. Hablamos de 1985, año siniestro: el incendio del Palacio de Justicia, la avalancha en Armero y el inicio de uno de los calvarios que he padecido en vida. Tenía 7 años de edad. Sabía que no era igual al resto de los niños, llevaba aprisionado en la garganta un capullo de mariposa que amenazaba con eclosionar en cualquier momento.
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Un gánster religioso

marzo 21 de 2017
Los postulados del cristianismo han de ser practicados con decoro para poder ser el vivo ejemplo de quienes los esgrimieron como una realidad encarnada en el registro moral e imborrable de Cristo y sus discípulos. ¿Por dónde se cuela un pastor que clasifica la ostentación como meta primaria en la vida y, cual gánster con pistola en mano, profiere amenazas juntando el poder con la fama? ¿Por dónde se cuela este payaso de la fe cristiana que ahoga las parábolas del Evangelio en el abrevadero de la usura?
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¿Para qué nos casamos?

marzo 21 de 2017
Conversando con un amigo surgió una pregunta interesante: ¿Para qué se casa uno? Muy curioso porque él lleva tres matrimonios y tres hijos. Ha sido un padre responsable, dice él; a cada hijo le proporciona una madre exclusiva. Llegamos a la conclusión que la única razón que justifica el casarse parece ser: “para extrañar la soltería”. Resulta difícil creerlo si analizamos el matrimonio desde distintos puntos de vista: el amor, la construcción de una familia, la realización personal y social. Podemos encontrar miles de argumentos, pero ¿realmente estas justificaciones son válidas para sentirse un ser completo? No puedes dejar de cuestionarte cuando te levantas y te acuestas cada día al lado de la misma persona, unos días amándola como si fuera lo mejor de la vida, y otros días culpándola por todas las miserias que pasan a tu alrededor, en una especie de relación de odio y amor entre hermanos.
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Que Dios nos oiga y el diablo se vuelva sordo

febrero 26 de 2017
Por Diana Forero/ Para hablar del posconflicto es necesario que el conflicto haya terminado. Esa es la primera obviedad, que en los últimos tiempos no resulta tan obvia. Porque además sería preciso que alguna vez hubiese existido un conflicto. Segunda obviedad, ante la actitud de algunos que insisten en negar un conflicto de más de una ciencuentena, tercamente aferrados a una doctrina antiterrorista que por casi una década impuso su fuero y desafuero en nuestra de por si frágil democracia, amenazando con aniquilarla como a un enemigo más.
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Traición a la patria y un ridículo llamado Samuel Hoyos

febrero 24 de 2017
Por David Bustamante/ En abril de 2015 tres tristes tigres hijos de expresidentes conservadores presentaron una carta pública en la que exigían del presidente del Partido Conservador, David Barguil, que hiciera valer sus caprichos de niños engreídos. Una carta en la que tres llorones acusan a Juan Manuel Santos de no respetar sus postulados éticos de la niñez: (a) creer que lo público es íntimo; (b) acusar a otro de habérselo arrebatado; y (c) hacer una pataleta. Esos tres llorones son Enrique Gómez Hurtado, Mariano Ospina Hernández e Ignacio Valencia López. Este martes, por su parte, se les sumó un ridículo llamado Samuel Hoyos.
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