Sermón para ateos y agnósticos: No debéis juzgar a los religiosos

junio 28 de 2016
Por John William Archbold/ Nadie debe juzgar a los religiosos, aunque ellos se sientan dueños del báculo que les permite reclamar sujeción sobre el mundo. En esos casos vale la pena obedecer a Jesucristo y recordar lo que dijo a sus discípulos mirando pasar a los fariseos: “De modo que haced y observad todo lo que os digan; pero no hagáis conforme a sus obras” (Mateo 23:3). Hay que profesarles el amor que ellos predican, aunque sigan ejerciendo el diabólico odio que a todos los humanos nos emerge en el sudor; hay que respetarlos como los semejantes que son, aunque ellos sigan sin concordar con el libre albedrío que a todos nos ha concedido su Dios.
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Apuntes sobre el éxito y el fracaso

junio 27 de 2016
Por Francisco Tedeschi/ Hoy me he levantado con una combinación de sentimientos, mezcla de molestia, tristeza, decepción y bronca. Así me fui a dormir anoche luego de patearme la derrota de la selección de Argentina en la final de la Copa América con Chile (tercera final perdida consecutiva, segunda en seguidilla por penales tras sendos 0-0). Después de ver llorar a moco tendido a Lionel Messi, no aguanté más y apagué el televisor. Sabía lo que se venía. Apoyé la cabeza en la almohada pensando en lo triste que es ver a un triunfador tan hecho mierda porque según una cantidad enorme de subnormales es un fracasado.
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El mundo fue y será una porquería

junio 20 de 2016
Por G. Jaramillo Rojas/ Con Cambalache pudo haberse edificado, argumental e hipotéticamente, la que sería la primera canción Punk de la historia. Su franca crítica social, nihilismo exacerbado y su caos desesperanzador no tienen mucho que envidiarles a los fundadores “formales” de este género por allá en los años 70s en esa turbia Inglaterra medio monárquica y muy industrial. Si bien los Sex Pistols argüían God Save The Queen referenciando la imposibilidad que tenía la reina de salvarse de la anarquía y cuya única e irónica “protección” vendría del lejano reino de los cielos, Enrique Santos Discépolo (E.S.D.) con su inmortal canción nos sugiere un temprano God Save The World, como una suerte de sortilegio arrojado al río del azar para que sea su deriva la que guíe la imposible redención de esa estentórea condena que es el vivir solos y en sociedad.
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El padre que no me conoció

junio 19 de 2016
Por Diana Forero/ Se acerca esa fecha temida y no sé de qué manera comportarme con el padre que no tuve. Este 19 de junio se celebra en buena parte del mundo el Día del Padre, y para mí, que no tuve uno, suele ser una fecha desconcertante. Ignoro qué se siente o qué debería sentirse, pues mi vida ha sido, en resumen, la desconexión familiar sustentada en la soledad y el abandono. Salvando, claro está, mi infancia y una parte de la adolescencia, en que viví con los abuelos maternos y aprendí el significado de la familia extensa: tíos, primos, y etcéteras, que nunca pretendieron ni pudieron suplir el vacío sempiterno de una familia nuclear inexistente. Sin desconocer el oportuno salvavidas que configuraron los abuelos en el naufragio de mi vida, crecí sola, aunque rodeada de gente.
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¿Estamos mamados en Colombia de los narradores de fútbol de la TV?

junio 16 de 2016
Tomado del muro de Andrés Salcedo/ Llueven por estos días las críticas a los narradores de fútbol que transmiten la Copa América por los dos canales privados. Muchos hablan de la necesidad de eliminar la figura del narrador televisivo, entre ellos mis colegas Héctor Mora y Ed Hozmann. Proponen dejar las imágenes limpias con ocasionales intervenciones del comentarista.
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La generación del ala’e pollo

junio 13 de 2016
Por Felix Haydar/ Los de mi generación crecimos en una sociedad convulsa, fuimos el fusible entre los conservadores días de la virginidad ,y los modernos tiempos del matrimonio gay. Vivimos ‘ensanduchados’ entre nuestros hijos que nacen manejando un iPad, y nuestros padres que a duras penas saben usar el cajero automático. Nos tocó adaptarnos al PC, al iPhone, a la globalización y a la internet. Crecimos cuando Escobar no era una inofensiva novela de televisión. Nos educaron entre el moralismo de casa y el mensaje traqueto de la sociedad.
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