Soy mujer y soy machista y soy feminista

julio 08 de 2016
¡Qué vaina con los “ismos" y los “istas”! Hay tanto rollo alrededor de esos sufijos, tanta necesidad de teorizar, de poner los puntos sobre las íes, que a muchos nos provoca salir corriendo para hacerle el quite a esa etiquetadera que en algunos momentos resulta excesiva. Y es grave que eso nos pase en cuanto al feminismo y al machismo se refiere, que el tema nos jarte, nos canse, nos mame. Porque todavía hay mucho por hacer, todavía falta camino por recorrer, todavía hay tela por cortar en esta lucha en la que ninguno de nosotros debería dar su brazo a torcer, esa lucha que pretende una cosa muy obvia y necesaria: que todos los humanos gocemos de los mismos derechos, deberes y libertades, independientemente de qué tengamos entre las piernas: pene o vagina. Que nadie discrimine, mate, pordebajee, humille, hiera o abuse a otro por su género.
Seguir leyendo

¿La volveremos a cagar?

julio 01 de 2016
Los cuarenta años que tengo, todos, completitos, los he vivido en un país en guerra. En 1976, cuando nací, Colombia ya llevaba varios años en estas. ¿Cuántos? No sé. Ni para eso nos hemos puesto de acuerdo. La mayoría de estudiosos del tema -académicos, politólogos, analistas- creen que el conflicto actual de corte contrainsurgente entre el Estado y la guerrilla nació al sur del Tolima, en una vereda de Marquetalia, en 1964; es decir, que tiene la medio bobadita de cincuenta y dos años. Medio siglo mal contado. Para otros, las raíces de este enfrentamiento que nos ha costado casi 300 mil muertos y más de seis millones de desplazados (todo un récord mundial sólo superado por los sirios), viene de atrás, de la época de La Violencia, esa brutal guerra civil en la que se mataron, a punta de bala y machete, miles de colombianos por el color de su trapo, rojo o azul, entre 1946 y 1958. De ser cierta esta teoría, nuestra guerra es ya septuagenaria. ¿Quién tiene la razón? Tal vez ninguno; tal vez lo cierto es que lo nuestro han sido las matazones desde siempre, desde que nacimos como patria. ¿Acaso, desde la independencia de España hasta hoy, los colombianos hemos hecho otra cosa con más juicio y perseverancia que matarnos?
Seguir leyendo

Los papás de Pepito

junio 18 de 2016
El papá y la mamá de Pepito son “gente bien”, ciudadanos decentes que pagan sus impuestos, van a misa sin falta los domingos, cumplen con todas y cada una de sus obligaciones, trabajan para mantener a flote su hogar, no le hacen daño a nadie. Una vez al mes visitan ancianos en un asilo, colaboran frecuentemente con recolectas para obras de caridad del barrio, y hasta le dan a diario limosna y comida a los desplazados del semáforo de la esquina de su casa aunque desconfíen de la veracidad de los carteles que ellos exhiben. Por eso, porque son buenas personas, la mañana en la que se enteraron de la matanza en Orlando se sintieron mal, tristes, consternados. Estaban desayunando con Pepito cuando en las noticias dijeron que un loco terrorista, posiblemente musulmán, había fumigado literalmente a un centenar de personas con un fusil AR-15 en un bar que frecuenta la comunidad LGBT de esa ciudad de la Florida. El desquiciado mató a la mitad, la otra mitad quedó herida. Toda una barbaridad.
Seguir leyendo

La mamasantona quería que se la comieran y ahora se las tira de víctima

junio 10 de 2016
La chica estaba ebria, borracha, caída de la perra. Se comportó como una ramera, como una buscona, como una zorra. Seguramente iba vestida con una falda muy corta o con un jean muy ajustado o con un escote muy profundo o con demasiadas transparencias, encajes, ¡quién sabe! Las tetas afuera, el culo forrado, mostrando ombligo. Lo más probable es que en la fiesta haya tomado hasta perder el control. Se desmadró. Mínimo se subió a una de las mesas del lugar e incitó a quienes la veían desde abajo, los sedujo, los provocó, les bailó sensualmente, insinuándose. Se mostró dispuesta. Se pasó de copas. Y sucedió lo obvio, lo que suele pasar en una situación así, lo que ocurre a diario en toda la Tierra con las vacas muertas, esas viejas culiprontas que se toman hasta el agua de los floreros y pierden el sentido, explayadas como pollos deshuesados en la coda de la fiesta. No hay nada de qué extrañarse. Si uno de los asistentes a esa parranda en el campus de la Universidad de Stanford la violó mientras ella no se pertenecía y la dejó tirada detrás de un contenedor de basura, como basura, eso era predecible.
Seguir leyendo

El macho paraco que llevamos dentro

mayo 27 de 2016
En los últimos años he visto toda clase de videos perturbadores colgados en Facebook, YouTube y Twitter: un hombre que levanta a tranca a una mujer en la esquina de un cuartucho de mala muerte porque no le cocinó, dos mujeres que cogen a trompada limpia a una tercera y la dejan calva a punta de cuchillo por un lío de faldas, un caballo descuartizado vivo por una turba de bestias de dos patas que quieren robarse su carne en una corraleja al norte del país, una mujer quemada viva acusada por sus ejecutores de asesinar a un taxista a quien luego se demostró no había matado, y, el más reciente, una mujer de esas bien chachas que somete, golpea, humilla y desnuda en plena vía pública a un supuesto ladrón en Bogotá para darle un escarmiento.
Seguir leyendo

A Shakira la odiamos porque se fue

mayo 23 de 2016
Tomado del muro de María Antonia Pardo/ Barranquilla es la perfecta mamá adoptiva, la que le agarra la mano fuerte y no se la suelta a cualquier persona que se enamore de ella, que se quiera quedar a vivir aquí, en sus orillas, bajo su sol. Barranquilla ama al inmigrante. Ama que la elijan, que la prefieran, y si eres de otra parte pero te sientes barranquillero, si crees que esta tierra llena de almendros y de loros es la tuya, la que te acogió aunque no te haya parido, Barranquilla te lo dará entonces todo, te idolatrará incondicionalmente.
Seguir leyendo

¿El matoneo se soluciona a las trompadas?

mayo 20 de 2016
Con la de ayer ya son tres las circulares recibidas en menos de un mes del colegio de Sebastián, mi hijo menor, relacionadas con un pelicrespudo tema de violencia intraescolar que parece tener a la comunidad corazonista de Barranquilla con los pelos de punta y los ánimos caldeados. El remitente de la primera era el rector, el Hno. Francisco Javier Ibáñez; de la segunda, los profesores; y de la última, los estudiantes. El motivo: están disgustados porque muchos padres de familia del Colegio Sagrado Corazón (sede Puerto Colombia) andan agarrados de las mechas en redes sociales y en chats de aplicaciones de celular como WhatsApp por una pelea ocurrida en el patio del colegio entre dos alumnos de octavo grado (varones ambos de catorce años).
Seguir leyendo

¡Vendamos a Ecopetrol!

mayo 06 de 2016
Guardando las debidas proporciones, este texto es similar a Crónica de una muerte anunciada, esa novela de García Márquez en la cual, desde el primer párrafo, el lector se entera de que el protagonista morirá, pues desde ya anuncio que el título de la columna que está a punto de leer no es un juego de palabras ni un gancho para que le dé clic al enlace. En él no hay ninguna dosis de sarcasmo, es un titular que va directo al grano: Debemos salir cuanto antes de Ecopetrol.
Seguir leyendo

La silla vacía

abril 29 de 2016
Un año ya. Un año sin sus ojos y sin su cola. Sin sus saludos. Se llamaba Bambina. Sin querer queriendo fue mi primera perra. No pagué ni un peso por tenerla, ni siquiera me costó las gracias. No la saqué de una vitrina llena de cachorros en la Caracas. No la seleccioné entre varias opciones. No me decidí por ella por ser la más juguetona del grupo, o la más bonita, o la más cariñosa, o la que brincaba más alto con el timbre de mi voz. Tampoco la adopté. Fue al revés. Fue Bambina quien decidió rescatarme cuando me supo perdida, cuando se percató de que me urgía sentir ese amor incondicional, desprendido, que sólo ella podía darme.
Seguir leyendo