Mi descenso al inframundo

agosto 18 de 2016
Hoy estuve en la DIAN. Sí, señoras y señores, así como lo oyen: en la DIAN. En-la-DI-AN. Qué crimen de lesa humanidad. Tanta gente hablando de las tales cartillas, que sólo enseñan las cosas naturales de la vida, lo que viene sucediendo desde que caminó el primer Homo sapiens sobre la faz de la Tierra (hombre con mujer, mujer con hombre, hombre con hombre, del mismo modo y a la visconversa), y resulta que nadie pone el grito en el cielo porque un niñito que ni siquiera ha cumplido los 49 años tenga que ir a enfrentarse solo, solito, íngrimo, a esos seres repulsivos y temibles de la DIAN. LA DIAN. El solo nombre asusta, da miedo. Uno llega allá y ni siquiera sabe cómo empezar a explicar a qué fue o qué necesita. Y tampoco puede demorarse mucho en hacerlo: detrás hay una fila de iniciados que esperan impacientes a que el novato, el primíparo se desatasque, a que deje de gaguear y diga finalmente qué carajos es lo que quiere.
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Santos y Uribe: con la misma tijera

agosto 18 de 2016
Leo en El Heraldo que durante el debate de control político del martes pasado, promovido por la senadora María del Rosario Guerra del Centro Democrático, la ministra Gina Parody se defendió alegando, entre otras cosas, que también durante el mandato de Álvaro Uribe se promovieron y se repartieron cartillas muy similares a las suyas, en las cuales se proponía la “construcción de ambientes pluralistas (en las escuelas) en los que todos los miembros de la comunidad puedan elegir y vivir libremente su orientación sexual, sin discriminación, riesgos, amenazas o coerciones”.
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Construyendo enemigo

agosto 11 de 2016
Construir al enemigo es una práctica atávica e infalible que ha sido meticulosamente descrita por intelectuales de gran calado, como Umberto Eco. Desde el Cicerón de hace dos mil años, que lo construía a partir de las personas de Catilina y sus sospechosos amigos libertinos, hasta el vociferante Trump de nuestros días, cuya materia prima son los peligrosos inmigrantes. No importa que Estados Unidos sea el país de inmigrantes por excelencia. Ni siquiera importa que la propia familia de Trump sea también inmigrante: cuando lo que procesa la información son las vísceras o los pies -y no el neocortex cerebral-, poco interesa si los argumentos son incoherentes; tampoco si son disparates o sandeces.
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La Caverna colombiana

agosto 04 de 2016
Dos noticias que sacudieron por estos días a la opinión pública colombiana me recordaron la célebre alegoría de La Caverna, que planteara Platón hace más de dos mil años. Haré un rápido repaso para quienes la han olvidado: unos hombres, desde su nacimiento, han sido atados y sus cabezas inmovilizadas en el fondo de una caverna, de modo que sólo pueden conocer el mundo exterior por medio de las sombras que se proyectan en la pared gracias a la luz de una hoguera que está siempre encendida a sus espaldas. La situación sigue así hasta que uno de ellos es liberado. Entonces éste sale de la caverna, ve el mundo tal como lo ven los que están afuera, con sus colores y sus formas, y regresa para contarles a sus antiguos compañeros de cautiverio las maravillas que ha visto, lo engañados que han estado todo el tiempo.
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Nairo Quintana: 'Compay Segundo'

julio 28 de 2016
Quiero empezar aclarando que no sé casi nada sobre ciclismo de ruta. Si acaso algunos rudimentos. Quizás por eso me resulta tan aburrido verlo (de hecho, lo mejor del Tour de Francia, año tras año, me parece la última etapa, cuando ya todo está definido y consumado, pero también cuando puedo ver una vez más a esa preciosura de ciudad que es París). Sin embargo, por más soso que me parezca ese deporte, encuentro imposible sustraerme a la fiebre de 42 grados que contrae todo el mundo en Colombia durante el desarrollo de algunas de sus principales competencias. Y mucho menos a sus insufribles secuelas de hiperbólico chovinismo.
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¿Hay ratoneras en la Sociedad Protectora de Animales?

julio 21 de 2016
La primera -y única- vez que asistí a una corrida de toros fui llevado más que todo por la curiosidad: quería decidir por mí mismo si era arte, como afirman categóricamente los amantes de esa actividad ("el colmo del buen gusto" las ha llamado el periodista Antonio Caballero), o si era un acto de barbarie, como aseguran en clave fundamentalista sus detractores. Al final, pese a que pensé que me llevaría mejor con los taurófilos (y ahora caigo en cuenta de que, de alguna manera, en esta categoría cabrían los dos grupos), mi balanza se inclinó un poco más a favor de los antitaurinos (también aquí cabrían los dos bandos): me pareció un espectáculo más bien barbárico, y sentí una profunda compasión por los toros de esa tarde.
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El secreto del éxito

julio 14 de 2016
Pese a que han pasado más de cuarenta años, todavía tengo fijo en la memoria el recuerdo de una de las enseñanzas más útiles que he recibido. En uno de esos 'paquitos' que yo, niño, devoraba con fruición (comiquitas las llaman en otras partes), uno de los protagonistas de la historieta recibe un paquete que esperaba con ansias, lo abre y saca del interior un libro sobre pedido cuyo título bien podría ser el precursor de los perogrullescos manuales de 'auto-ayuda' que hoy saturan los estantes cercanos a las cajas registradoras de los supermercados: Cómo hacerse rico. Loco de desesperación, el personaje empieza a leer esa suerte de piedra filosofal impresa. Pero la felicidad dura poco: el único párrafo del libro pronto le da la 'clave': "Acuéstese y levántese temprano, trabaje mucho, ahorre lo más que pueda, y sobre todo no gaste su dinero en libros estúpidos como este".
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Maluma presidente

julio 07 de 2016
Me imagino que, igual que todo el mundo en este país, al reguetonero Maluma le gustaría ser Presidente de la República. Sin embargo, la cosa no es tan fácil: si él o Sergio Fajardo o James Rodríguez o el 'Hombre Caimán' o ustedes, amables lectores, o yo, quisiéramos lograrlo, además de cumplir con los requisitos constitucionales, también tendríamos que vérnoslas nada menos que con la curtida, canchera, corrupta y criminal clase política colombiana. Es tan difícil salir victorioso de ese trance que ni siquiera pudo conseguirlo Óscar Iván Zuluaga, un reputado y prestigioso ex ministro que, por si fuera poco, contaba con el formidable apoyo del político más popular y poderoso del país.
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