Voy a cerrar mi Facebook

septiembre 10 de 2015
Quejarse de las redes sociales está de moda. El internauta vergonzante de hoy intenta justificar la futura decisión –que en la abrumadora mayoría de los casos nunca termina llevando a cabo- de cerrar alguna de sus cuentas con los argumentos de que Facebook nos espía, Instagram es una red frívola y en Twitter el ambiente es muy agresivo. Su anuncio del inminente cierre suele presentarlo -generalmente en un tono mayor, de superioridad moral- a través de la misma red que pretende abandonar. Y ese hecho irónico dice mucho de por qué es tan difícil hacerlo: porque las redes sociales, quiéralo o no el repentino nostálgico del Buen Salvaje, son una herramienta confiable y útil que tiene el hombre contemporáneo para establecer contacto con una realidad que cambia a mil por hora.
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De lesa humanidad

septiembre 03 de 2015
Supongamos que conocemos a alguien que trabaja como técnico de refrigeración para, digamos, la Coca-Cola. Es posible que esa persona haya llegado allí porque siente una gran empatía por dicha organización, o porque le caen bien los osos polares parlantes. Pero en un país como este, donde hace apenas un par de años alcanzamos cifras de un solo dígito en el porcentaje de desempleo (sin meternos en el asunto de si son empleos formales o no los que se miden), lo más probable es que esa vinculación laboral se explique por sustracción de materia en lo que a ofertas de trabajo se refiere. En pocas palabras: el tipo no tuvo de otra.
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¿Colombia se 'venezolanizó'?

agosto 27 de 2015
Hace poco, unos amigos uribistas, con quienes suelo debatir acaloradamente, me cambiaron su sempiterna advertencia acerca de la inminente venezolanización de Colombia. Según ellos, ya eso ocurrió: ya Colombia se venezolanizó. Confieso que esta vez, cuando me presentaron su nueva teoría, lo pensé mejor y experimenté una especie de epifanía: tuve que darles la razón. A continuación voy a explicar por qué en esta oportunidad me convencí de que, pese a que aquí no hay escasez por ningún lado (al revés: los supermercados están surtidos a reventar), Colombia ya siguió la ruta que anduvo primero Venezuela. Antes, incluso, de lo que mis amigos uribistas piensan.
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