Carta al Diablo

abril 20 de 2016
Me has mentido. Me convenciste de que soy tuyo y solo tuyo; de que soy un ser ruin, infectado, lujurioso, criminal. Jugaste con mi ingenuidad de criatura falible. Me usaste todo este tiempo. Aborrecí mi rostro en el espejo y me esmeré en apartarme de la maldad que cargo desde mi nacimiento. Me avergoncé de mis apetitos, de mis ínfulas, de mi ambición. Me obligué a postergar mi pereza y mis fornicaciones para las horas altas, a escondidas, a salvo incluso de las miradas de mis cómplices. Deshonré a mis enemigos con perdones falsos y me fui quedando sin adversarios, solo en medio de los amores fastidiosos e hipócritas.
Seguir leyendo

Hassan Nassar y la incapacidad del escepticismo

febrero 24 de 2016
Eso de que el periodismo está al servicio de la verdad es una pretensión poco seria, si se tiene en cuenta que los comunicadores son humanos y que los miembros de esta especie (me incluyo como humano, no como periodista) no somos precisamente el paradigma de la sinceridad. Las decepciones que nos producen algunos ejercicios periodísticos provienen de nuestra desquiciada tendencia a preferir las perfecciones teóricas en lugar de recordar que la vida real es mucho más compleja que las ideas por medio de las cuales pretendemos explicarla.
Seguir leyendo

El método Candela

febrero 17 de 2016
No creo que Vicky Dávila haya decidido publicar el video de la vieja conversación entre el viceministro del Interior y el policía chantajista para ganar audiencia, para obtener clics, para complacer anunciantes, para vender. Por lo menos, esas no fueron las razones más importantes. Creo que lo que la llevó a tomar esa decisión es algo más profundo y peligroso. La directora de La FM se dejó llevar por esa tendencia primitiva que comparte con muchos de sus colegas en el mundo, esa pulsión que pretenden maquillar con las ínfulas de las “obligaciones sagradas del oficio”. Me refiero al morbo, esa misteriosa excitación que se manifiesta con unas cosquillitas en la barriga.
Seguir leyendo

Wild South

enero 06 de 2016
Llevar un arma al cinto, a la vista de todo el mundo, es un alarde, una advertencia y un recordatorio. El portador se exhibe como alguien superior, capacitado para decidir el destino de los otros, según su criterio, su estado de ánimo o los niveles de adrenalina en su sangre; asume su papel de perro bravo que destrozará sin vacilaciones a cualquiera que se atreva a contrariarlo; reafirma la atávica noción de que cada ser humano es un asesino en potencia.
Seguir leyendo

Mirar atrás

diciembre 30 de 2015
Miro hacia atrás en estos días. Es una manía. Como si el tiempo pudiera fraccionarse en las hojas de un almanaque repleto de números. Doce. Treinta. Siete. Trucos de físicos y astrólogos. Es mejor la imagen de Heráclito: el mismo río que no es el mismo nunca. Sin embargo, caigo en la convención del calendario y miro por el retrovisor, ese pequeño espejo que sirve para ver a los que pueden matarme por la espalda. Así son los recuerdos, asesinos al acecho. Pobre hombre común, condenado a recordar.
Seguir leyendo

Ministra Parody, ¿por qué diablos?

diciembre 23 de 2015
La Ministra de Educación terminó el año anunciando intervenciones en tres universidades; con el honesto propósito de proteger a los estudiantes, amenazó con procesos penales, congelación de recursos y remoción de directivas; en rueda de prensa y en tono firme comunicó al país que una vez más cumple a cabalidad con la tarea que le encomendó el presidente y que su deber constitucional es garantizar que la educación sea un servicio y no un negocio.
Seguir leyendo

Te perdono, maestro

diciembre 16 de 2015
Antes de los veinte años creía que lo había leído todo. Por esos días mi cuarto de hombre nuevo era un reguero de libros y colillas, un paraíso para alguien que tenía la patológica necesidad de entenderlo todo y que había encontrado en la literatura la mejor manera de lograrlo. Esta combinación entre soberbia e inocencia terminó de golpe cuando llegó a mis manos un pequeño libro de relatos cortos de Jorge Luis Borges. Las tres primeras páginas de ese libro fueron definitivas; me hicieron olvidar de inmediato el memorable párrafo de Proust mirando el tiempo en una taza de té, la magia de Sancho Panza convenciéndose de la cordura de Alonso Quijano, el gesto atroz de Raskolnicov en el espejo, la ambición y la culpa de Macbeth, la belleza sentada en las rodillas de Rimbaud, las calles de Paris en los pies de Horacio Oliveira e, incluso, la saga de Macondo, la más entrañable e íntima de mis lecturas. A partir de ese instante fueron años de solo Borges, el anciano, el rebelde de traje, el ciego, el argentino, el anarquista, el vanidoso humilde, el maestro.
Seguir leyendo

Los dedos en la herida

diciembre 09 de 2015
La sospecha es un eficaz mecanismo de defensa. Cuando confiamos ciegamente -en todo y en todos- corremos el riesgo de sucumbir, en la más impune de las inocencias, ante la traición revelada de quienes quisieron hacernos trampa, así el engaño haya sido urdido para librarnos del terrible influjo de la verdad. Desconfiamos para sobrevivir, para defender nuestro derecho a saberlo todo y para salvaguardar de este mundo, atiborrado de relatividades, lo que nos pueda quedar de dignidad.
Seguir leyendo