El método Candela

febrero 17 de 2016
No creo que Vicky Dávila haya decidido publicar el video de la vieja conversación entre el viceministro del Interior y el policía chantajista para ganar audiencia, para obtener clics, para complacer anunciantes, para vender. Por lo menos, esas no fueron las razones más importantes. Creo que lo que la llevó a tomar esa decisión es algo más profundo y peligroso. La directora de La FM se dejó llevar por esa tendencia primitiva que comparte con muchos de sus colegas en el mundo, esa pulsión que pretenden maquillar con las ínfulas de las “obligaciones sagradas del oficio”. Me refiero al morbo, esa misteriosa excitación que se manifiesta con unas cosquillitas en la barriga.
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Wild South

enero 06 de 2016
Llevar un arma al cinto, a la vista de todo el mundo, es un alarde, una advertencia y un recordatorio. El portador se exhibe como alguien superior, capacitado para decidir el destino de los otros, según su criterio, su estado de ánimo o los niveles de adrenalina en su sangre; asume su papel de perro bravo que destrozará sin vacilaciones a cualquiera que se atreva a contrariarlo; reafirma la atávica noción de que cada ser humano es un asesino en potencia.
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Mirar atrás

diciembre 30 de 2015
Miro hacia atrás en estos días. Es una manía. Como si el tiempo pudiera fraccionarse en las hojas de un almanaque repleto de números. Doce. Treinta. Siete. Trucos de físicos y astrólogos. Es mejor la imagen de Heráclito: el mismo río que no es el mismo nunca. Sin embargo, caigo en la convención del calendario y miro por el retrovisor, ese pequeño espejo que sirve para ver a los que pueden matarme por la espalda. Así son los recuerdos, asesinos al acecho. Pobre hombre común, condenado a recordar.
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Ministra Parody, ¿por qué diablos?

diciembre 23 de 2015
La Ministra de Educación terminó el año anunciando intervenciones en tres universidades; con el honesto propósito de proteger a los estudiantes, amenazó con procesos penales, congelación de recursos y remoción de directivas; en rueda de prensa y en tono firme comunicó al país que una vez más cumple a cabalidad con la tarea que le encomendó el presidente y que su deber constitucional es garantizar que la educación sea un servicio y no un negocio.
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Te perdono, maestro

diciembre 16 de 2015
Antes de los veinte años creía que lo había leído todo. Por esos días mi cuarto de hombre nuevo era un reguero de libros y colillas, un paraíso para alguien que tenía la patológica necesidad de entenderlo todo y que había encontrado en la literatura la mejor manera de lograrlo. Esta combinación entre soberbia e inocencia terminó de golpe cuando llegó a mis manos un pequeño libro de relatos cortos de Jorge Luis Borges. Las tres primeras páginas de ese libro fueron definitivas; me hicieron olvidar de inmediato el memorable párrafo de Proust mirando el tiempo en una taza de té, la magia de Sancho Panza convenciéndose de la cordura de Alonso Quijano, el gesto atroz de Raskolnicov en el espejo, la ambición y la culpa de Macbeth, la belleza sentada en las rodillas de Rimbaud, las calles de Paris en los pies de Horacio Oliveira e, incluso, la saga de Macondo, la más entrañable e íntima de mis lecturas. A partir de ese instante fueron años de solo Borges, el anciano, el rebelde de traje, el ciego, el argentino, el anarquista, el vanidoso humilde, el maestro.
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Los dedos en la herida

diciembre 09 de 2015
La sospecha es un eficaz mecanismo de defensa. Cuando confiamos ciegamente -en todo y en todos- corremos el riesgo de sucumbir, en la más impune de las inocencias, ante la traición revelada de quienes quisieron hacernos trampa, así el engaño haya sido urdido para librarnos del terrible influjo de la verdad. Desconfiamos para sobrevivir, para defender nuestro derecho a saberlo todo y para salvaguardar de este mundo, atiborrado de relatividades, lo que nos pueda quedar de dignidad.
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Para vivir, muero

noviembre 25 de 2015
La privación parece ser la moneda con la que compramos el tiempo. Para pagar las cuentas, hipotecamos nuestra libertad, nuestra tranquilidad, y con frecuencia, nuestros principios, encerrándonos por años en oficinas y bodegas, en consultorios y despachos, en locales y cubículos, mirando el reloj mientras corremos para no llegar tarde en la mañana, soportando el aliento rancio del jefe que vocifera exigiendo resultados, rumiando nuestra soledad en el trancón interminable de las cinco, que es una metáfora de la vida que se empeña en transcurrir a los trancazos.
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