¿Tiene hijos?

septiembre 19 de 2015
Por Verónica Escobar/ Supe que algo iba mal desde la primera ecografía. Yo, que soy de autoexámenes regulares, no la había sentido. La muy canalla se había mantenido oculta hasta la noche del 18 de abril, y solo salió después de que una voz interna (no me pregunten qué fue la voz ni a qué sonó, pues fue solo una voz-pensamiento y puede ser atribuida tanto el resultado de mis terminaciones nerviosas como a la obra de un ángel o de un dios) me anunció que tenía cáncer de seno, de pulmón o de pelvis. Diría uno que para ser una comunicación milagrosa, podría haber sido más específica, pero no, y como no pude mandarme la mano ni al pulmón ni a la pelvis, me la mandé al seno y ahí estaba: una tremenda bola, dispuesta a quitarme el sueño. Durante una semana mis oraciones se concentraron en pedir que la voz, efectivamente, hubiera dicho “o” en lugar de “y”; nunca sentí el poder de una conjunción y su diferencia con la disyunción como aquella vez.
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Entre poner y colocar

septiembre 12 de 2015
Por Diego Marín Contreras/ No sé si te habrás puesto a pensarlo, lector amigo, pero hay una tendencia, cada día más generalizada, a decir ‘colocar’ en vez de ‘poner’. O, para ponerme a tono, no sé si te habrás colocado a pensarlo. Sí, parece increíble, pero hay hablantes tan sofisticados que te corrigen cuando dices, por ejemplo: ‘pon esos libros ahí’. Ofendidos en su presunto pudor idiomático, de inmediato te reprenden cual guardianes de la lengua: “las que ponen son las gallinas. Se dice: ‘coloca esos libros ahí’”. Figúrate, y tú que ya los habías puesto. Pero la corrección, además de que ofende a las pobres gallinas, que también podrían colocar huevos si les viniera en gana, no tiene ningún sustento gramatical, la menor base semántica, ni mucho menos obedece a los dictados de la lógica. Es tan sólo un esnobismo de quienes pretenden ser más papistas que el Papa.
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