El territorio del silencio

octubre 31 de 2015
Por José Rodolfo Rivera/ Hay una escena de la película del director alemán Werner Herzog, titulada Aguirre, la cólera de Dios, en la que dos nativos de la cuenca amazónica se acercan en una canoa hasta la balsa donde Lope de Aguirre, el avaro conquistador español, cegado por la obsesión, y empeñado en culminar su gran conquista, se dirige hacia El Dorado. Los indígenas se suben sin temor a la balsa, intercambian algunas palabras con uno que habla su misma lengua; luego el sacerdote, ley clerical de aquella embarcación, les extiende la Biblia diciéndoles que allí está la palabra de Dios, que la escuchen.
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Por favor, no maten a noviembre

octubre 17 de 2015
En diciembre todo el mundo “hace su agosto”. Es un mes de complacencia y descanso: la vuelta al colegio o la universidad están en un enero o febrero lejanos, mientras que el trabajo sufre una metamorfosis cotidiana que hace que los días vayan despacio y las semanas sean rápidas. diciembre se pasa volando, en un dos por tres. Como los carnavales de Barranquilla o Rio de Janeiro, la fiesta no es para siempre.
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El milagro secreto

octubre 10 de 2015
Por Santiago Espinosa/ Mario Rivero, aún siendo un poeta de vivencias numerosas, siempre cuidó sus publicaciones durante un espacio de tiempo relativamente largo. Entre sus tres primeros libros pasa un periodo de más o menos 20 años, la poesía es el resultado de un conflicto destilado, cada publicación un estadio del alma depurado en la soledad. En los libros que siguen la voz pregunta y reclama, publica a un ritmo frenético y que raya en la compulsión.
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La famosa Canasto

octubre 03 de 2015
Por John Better/ En la etapa de creación de mi libro Locas de felicidad decidí hacer una visita a personas y lugares que me ayudaran a afianzar las historias que allí contaba. Uno de eso lugares fue la peluquería “Darwin”, un local ubicado en el segundo piso de una casa en los alrededores del estadio Metropolitano. El lugar era una de esas peluquerías de barrio donde todavía pueden encontrarse joyas del oficio, como el clásico “Manual del corte italiano”, o viejísimas ediciones de las revistas Cosmopolitan y Vanidades. La Maira, una chica trans experta en el tema, me enseñó pilas de fotografías donde aparecían las más conocidas transformistas de las décadas del ochenta y noventa.
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¿Tiene hijos?

septiembre 19 de 2015
Por Verónica Escobar/ Supe que algo iba mal desde la primera ecografía. Yo, que soy de autoexámenes regulares, no la había sentido. La muy canalla se había mantenido oculta hasta la noche del 18 de abril, y solo salió después de que una voz interna (no me pregunten qué fue la voz ni a qué sonó, pues fue solo una voz-pensamiento y puede ser atribuida tanto el resultado de mis terminaciones nerviosas como a la obra de un ángel o de un dios) me anunció que tenía cáncer de seno, de pulmón o de pelvis. Diría uno que para ser una comunicación milagrosa, podría haber sido más específica, pero no, y como no pude mandarme la mano ni al pulmón ni a la pelvis, me la mandé al seno y ahí estaba: una tremenda bola, dispuesta a quitarme el sueño. Durante una semana mis oraciones se concentraron en pedir que la voz, efectivamente, hubiera dicho “o” en lugar de “y”; nunca sentí el poder de una conjunción y su diferencia con la disyunción como aquella vez.
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Entre poner y colocar

septiembre 12 de 2015
Por Diego Marín Contreras/ No sé si te habrás puesto a pensarlo, lector amigo, pero hay una tendencia, cada día más generalizada, a decir ‘colocar’ en vez de ‘poner’. O, para ponerme a tono, no sé si te habrás colocado a pensarlo. Sí, parece increíble, pero hay hablantes tan sofisticados que te corrigen cuando dices, por ejemplo: ‘pon esos libros ahí’. Ofendidos en su presunto pudor idiomático, de inmediato te reprenden cual guardianes de la lengua: “las que ponen son las gallinas. Se dice: ‘coloca esos libros ahí’”. Figúrate, y tú que ya los habías puesto. Pero la corrección, además de que ofende a las pobres gallinas, que también podrían colocar huevos si les viniera en gana, no tiene ningún sustento gramatical, la menor base semántica, ni mucho menos obedece a los dictados de la lógica. Es tan sólo un esnobismo de quienes pretenden ser más papistas que el Papa.
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