Tener un desempeño académico destacado suele abrir algunas puertas, además de servir para que tus padres se pavoneen con los logros del retoño. Pero una cosa es una cosa y otra muy distinta es que por tu “inteligencia” te den un trato especial a la hora de responsabilizarte de tus actos, especialmente en las cortes. La doctora Lavinia Woodward puede ser exonerada de ir a prisión en Inglaterra por dos razones: es pila y ha sufrido en el pasado.


El año pasado Lavinia decidió aplicar sus conocimientos con el bisturí, acuchillando a su novio en la pierna, también le dió con su puño en el rostro, y de ñapa le lanzó un computador portátil, una copa y un frasco de mermelada. ¿Cuál fue el terrible pecado del muchacho? Amenazar con contarle a la madre que su hijita consumía drogas.
Si bien este tipo de casos son severamente castigados con prisión por la ley británica, el juez asignado dijo que dictaría una sentencia benévola teniendo en cuenta que “los hechos son aislados, no son repetitivos y una codena significaría dañar su exitosa carrera de médica”. Entonces resulta que la justicia no es ciega, sino que tiene los ojos bien abiertos y no pasa por alto que la niña es brillante, mujer, blanca, médica y estudia en Oxford. ¿Qué pasaría si el crimen hubiese ocurrido al contrario, y su novio fuera un varón árabe inmigrante de tez oscura que se gana la vida como albañil y para más señas se llama Osama? Gran parte de la sociedad británica le daría hasta con el balde y el juez no dudaría en condenarlo a tres cadenas perpetuas más quinientos años de prisión. Así de ambivalentes somos.
El juez también pedía que la niña retomara sus estudios; sin embargo, la Universidad de Oxford no piensa lo mismo. La prestigiosa institución, de la que han egresado 27 primeros ministros británicos y 52 ganadores del Premio Nobel, ya había detectado los problemas con las drogas de Lavinia y le había advertido que un incidente más podría significar su expulsión definitiva. Había sido aislada de trabajar en proyectos donde tuviera que relacionarse con pacientes y debía someterse a controles periódicos de sustancias alucinógenas.
Los aclamados artículos de la Señorita Woodward (un amigo cercano considera que podría ganar un Nobel) no rebajan un ápice la gravedad de lo que hizo. Seguramente su comportamiento ha sido afectado por los abusos sufridos de un novio anterior, pero esto no exime a la aspirante a cirujana cardiovascular del castigo por sus punibles actos, como cualquier paisano más. De nada sirve el doctor si es el ejemplo malo del pueblo, rezaba Diomedes Díaz en la canción Mi Muchacho.
En una carta a los estadounidenses Putin les dice: "Es extremadamente peligroso animar a la gente a creer que es excepcional, cualquiera sea la motivación". No puedo estar más que de acuerdo con Vladimir en que este tipo de creencias conlleva a toda una serie de abusos entre los seres humanos y, posteriormente y en otro plano, a los abusos entre las naciones. Con esta sentencia el juez está creando un preocupante precedente jurídico: “Ser inteligente te permite estar por encima de la ley”.
Hace muchos años una mujer me arañó; en un momento de rabia la susodicha se me abalanzó como una energúmena hincando sus punzantes uñas en mi pecho y, para mi bien, tuve la tranquilidad de limitarme a agarrarla por los puños y calmarla. En ese momento me puse a pensar que hubiera sido de mí si el gato hubiera sido yo y ella la afectada por los rasguños. Me imaginé al padre y al hermano buscándome más que los gringos a Bin Laden para darme mi merecido. Muerte al gato si es varón pero un silencio cómplice con las gatas.
En muchas ocasiones he visto cómo mujeres reparten cachetadas a diestra y siniestra, especialmente en sitios públicos, conocedoras de que tienen un salvoconducto social para este tipo de actos por aquella presunción de ser el sexo débil. Nuestra solidaridad en los casos de violencia doméstica siempre debe ir con las víctimas sin importar si es hombre o mujer. No hay violencias aceptables.
En los próximos meses se definirá la suerte, tanto académica como penal, de la inteligente doctora; ojalá pague proporcionalmente por sus actos y reciba la ayuda terapéutica necesaria para que sus preciados talentos sean aprovechados por la sociedad. Pero si el juez sigue en la línea que ha marcado y le permite salir impune de toda esta situación, podría venir a Colombia y ser la imagen del programa del Gobierno “Ser Pilo Paga”. Espero que no.
 
(Imagen tomada de http://www.expoknews.com)