Por Antonio Guzmán
Que lío con lo de la cagada de Dumolin! Como aquí nos alienamos con lo que sea para evadir nuestros propios problemas, y de paso desquitarnos con el prójimo en una lucha entre dos bandos, ahora el turno de enfilársela le tocó a Nairo Quintana. Sí, al mismo que defendían unas semanas atrás por el cruce de palabras con Mariana Pajón.


Veamos los precedentes. Hace unos días Nairo se cayó de su bicicleta en una curva de un descenso pronunciado, y el líder del Giro (Dumoulin) decidió bajar la marcha para esperar al colombiano. Definitivamente un gesto loable y sin precedentes, pero en mi humilde opinión si no lo esperaba no era para nada reprochable. ¿Por qué? Pues por la sencilla razón de que uno de los retos del ciclista es precisamente mantenerse en la bicicleta pese a las condiciones del terreno, y si Nairo cayó al piso fue por no saber maniobrar su caballito de acero mientras Dumolin sí lo sorteó con éxito. Esto lo pensé el mismo día en que el neerlandés esperó al colombiano, no solo hasta ahora.
¿Es eso un pecado? Desde mi punto de vista, la respuesta es un rotundo no. Y si lo fuese, ¿qué seguiría?
Es como si Roger Federer, después de jugar cuatro horas contra Nadal, se dejase ganar unos puntos porque al español le dio un calambre y no se pudiera mover. O si Cristiano Ronaldo le perdonara un gol a Gianluigi Buffon porque el arquero dio un traspié y quedó en el piso, o si Michael Schumacher alguna vez hubiera esperado a Montoya porque el carro del colombiano quedó sin combustible.
El tema de la “parada técnica” de Dumoulin también hace parte del juego y seguramente tiene que ver con alguna mala elección de comida o simplemente producto de un cansancio extremo.
Hace poco conté la historia de un partido de tenis que jugaba y a mi rival, ya casi a las puertas de darme una paliza, le dio un “chiriquí” porque el día anterior se había ido de farra. Yo, desconsiderado como siempre, cogí fuerzas y terminé ganándole a mi oponente que estuvo a punto de desmayarse. ¡Que aprovechado! He debido hidratarlo con varios Gatorades, hacerle una tomita de canela y darle seis horas de sueño para que se recuperara y luego seguir con el partido, ¿cierto?
Siendo así, Froome no tuvo gestos de Fair Play con Quintana al dejarlo relegado cuando éste estaba cansado en el Tour de Francia. Nombe Chris, eso no hace.
No, mis amigos, esto es deporte, y en él existe competencia. Y no se trata de ganar “como sea”, no. Los gestos de juego limpio son admirables pero tienen su límite porque de lo contrario mejor se unen a las hermanitas de la Caridad, a alguna ONG, o tal vez a Greenpeace y vemos si pueden salvar el planeta, que bastante le hace falta.
¿El punto es por qué Dumoulin lo esperó y Nairo no? Para eso hay varias explicaciones: una que Nairo no atacó, el que lo hizo fue Nibali, me hubiese gustado ver a Dumolin cuando en la caída de Nairo, Nibali hubiese intentado escaparse. Y la segunda y más clara es que en bajada es fácil esperar, simplemente dejas de pedalear y esperas a que el rival (Nairo) se acerque, muy diferente a una subida en donde si dejas de pedalear te caes o en el mejor de los casos pierdes el impulso y luego te va a costar más retomar el ritmo.
En una caída, te sacudes, te levantas y sigues, es cosa de unos segundos. En una cagada por algo estomacal la cosa ha podido ser de varios minutos, entonces, ¿cuánto tiempo ha tenido que esperarlo, 5, 10, 15 minutos, media hora? y si le volvían a dar ganas, ¿nuevamente lo debía esperar o ya estaban a mano?
Si Nairo termina ganado el Giro no le quedará debiendo nada a nadie. Ni una cagada podrá opacar su triunfo.

(Imagen tomada de http://www.nacion.com)