Leo una nota de la revista Semana según la cual Saúl Cruz, el subsecretario del Senado de la República, "prepara unas disculpas". Y las prepara porque, como ya a estas alturas todo el mundo debería saberlo, fue el protagonista de un nuevo 'falso positivo' que se suma a la infame lista de los ya perpetrados por la ultraderecha colombiana; aunque éste, por fortuna, sin consecuencias mortales.


Para quienes no lo saben: el señor Cruz, al parecer molesto por la derrota que sufrió el candidato de su preferencia en la elección de un nuevo magistrado para la Corte Constitucional, la emprendió a cabezazos, delante de todo el mundo, contra el equipo periodístico del telenoticiero Noticias Uno -que estaba allí cubriendo las incidencias de la jornada-, después volteó la tortilla, se hizo la víctima y terminó denunciando el hecho, como si de la queja que un niño de cinco años le pone a su profesora de kínder se tratara, ante un agente del orden que estaba allí. .
Que alguien ejecute el montaje de una agresión física contra su persona a plena luz del día y en un recinto lleno de gente es estúpido. Que además lo haga a sabiendas de que todo el sitio está vigilado por un circuito cerrado de televisión, como en efecto lo están las instalaciones del Senado, es una bestialidad; es una decisión que no tomaría ni siquiera un simio intelectualmente aventajado. Pero que el objeto que le pareció más idóneo para autoinfligirse los golpes haya sido la lente de una cámara de video en funcionamiento, eso... Eso es de una imbecilidad que no tiene calificativo conocido.
De hecho, confieso que muy pocas veces en mi vida he visto torpeza semejante. De pronto en el cine, en alguna película bastante mala. Porque juro que eso que presencié en el video divulgado por Noticias Uno no clasifica ni siquiera para un sketch de El Chavo del 8. O de Los tres chiflados.
No obstante la patética comicidad de la escena, a continuación vino un espectáculo -si cabe- más risible todavía. Lo que siguió fue la masiva rasgadura de vestiduras de una preocupante cantidad de senadores, quienes ni siquiera se tomaron la molestia de verificar si esa -a todas luces- inverosímil versión era verdadera o no. Todos ellos, al mejor estilo de Maduro y sus secuaces -las supuestas antítesis que dicen tener por modelo de gobierno-, exigieron la expulsión de los periodistas de Noticias Uno de las instalaciones del Senado. Algunos de ellos incluso pidieron adelantar las sanciones penales a las que hubiera lugar.
Muy solidarios ellos con el señor subsecretario. Sin embargo, y a pesar de que ya se comprobó más allá de toda duda razonable que el comportamiento delictivo no corrió por cuenta de los periodistas, sino por cuenta del funcionario público, todo lo que tímidamente, y no en todos los casos, ha empezado a oírse de parte de los escandalizados senadores son unas tibias disculpas por haber procedido de esa manera tan ligera en sus acusaciones. ¿Por qué ninguno de esos caifases contempotáneos ha pedido la renuncia del señor Cruz, si es evidente que actuó de una manera deshonesta, y si además lo hizo premeditadamente y más de una vez?
No soy abogado, pero a vuelo de pájaro veo que en ese momento el señor Cruz no sólo difamó al camarógrafo de Noticias Uno en la plenaria del Senado, sino que además incurrió en el delito de calumnia al denunciarlo ante un agente de la ley. Conductas claramente delictivas ambas, y más graves que la supuesta agresión que él falsamente denunció a los cuatro vientos con criminal histrionismo.
Es obvio que a ese grupo de hasta hace poco inflexibles senadores les bastó con las disculpas que finalmente, y en un alarde más de descaro e irrespeto contra la inteligencia de la opinión pública, dio el subsecretario ("Me tropecé"). De ese modo esos y otros autoproclamados adalides de la moral en Colombia aceptan implícitamente, con un cinismo ya normatizado, que en realidad todo ese cuento repetitivo de la impunidad es sólo eso, un cuento, y que lo que en realidad les interesa es perpetuar el status quo y acallar a la oposición. ¿O acaso qué es lo que ha dicho al respecto, por ejemplo, el flamante candidato presidencial Alejandro Ordóñez, quien en su momento, y según la misma revista Semana, le dio cuotas burocráticas a Cruz en la Procuraduría? Nada. Sólo el senador Robledo presentó en la plenaria una proposición para exigir la renuncia del subsecretario, pero ésta apenas obtuvo 12 votos a favor.
Aprovechando que por estos días se celebraron los 50 años de la publicación de la obra cumbre de Gabriel García Márquez, yo no sólo le exigiría la renuncia a ese funcionario, que montó la pantomima de una supuesta agresión contra él estrellando su cabeza contra una videocámara encendida, sino que, si estuviera en mis manos, me encantaría decirle a más o menos lo mismo que le dijo Don Roque, el dueño del billar, a Dámaso, el protagonista de ese cuentazo que es En este pueblo no hay ladrones: "y ahora te vas a ir preso, pero no tanto por maleante como por bruto".

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