La noticia me dejó un poco sorprendido. No había oído hablar de Ariana Grande hasta que un terrorista llamado Salman Abedi mató 22 personas en su concierto en Manchester. En medio de noticias que recordaban los muertos, la cantante expresó su dolor, y días después realizó un concierto en beneficio de las víctimas, donde contó que sentía la “necesidad de hacer algo”. Pero el 6 de junio anunció que para tener siempre presente a Manchester se había hecho un tatuaje de una abeja obrera (busy bee) como “tributo permanente” a la ciudad. Al parecer, quienes participaron en el concierto han hecho lo mismo, donando 22 dólares, un dólar por cada víctima. ¿Podrían llegar el coraje, la compasión, el autosacrificio o la virtud misma, ir más lejos?


Pero no pensemos de manera tan burlona. Concedamos que en el gesto de Ariana hay generosidad y el deseo de hacer algo grande: un movimiento llamado “Tatuajes contra el terrorismo”, o TCT para abreviar. Si hay algo capaz de convencer a los terroristas suicidas islámicos de la supuesta superioridad de occidente, su modo de vida, sus libertades fundamentales, seguramente el TCT podría lograrlo. Además, creo que los aterrorizaría tanto, que correrían a rendirse.
Creo que en poco tiempo la noticia de la abeja tatuada no evocará a Manchester más que una palmera las playas de la Antártida. Será otro caso –menor, es verdad– de la epidemia de información basura que cada tanto nos llega e inunda la web.
Así como cada tanto hay temas francamente banales, las redes también, y esto es más serio, son un depósito para las noticias delirantes que sorprenden todos los días. Y si a eso le añadimos además algunas noticias que vienen de supuestos centros de pensamiento que son las Universidades, uno puede quedar estupefacto.
Ahora parece que la escritura es una construcción social similar al género, si hemos de seguir a la vicerrectora de la Universidad de Washington, en Tacoma (UWT): en una declaración realizada elogió el trabajo del director del Centro de Escritura, Asao B Inoue, el cual “hace investigaciones que investigan el racismo implícito en las evaluaciones por escrito”.
¿Poner un uno o un diez en un examen escrito es racismo? ¿Cómo se investiga el “racismo implícito” en las evaluaciones por escrito? Quizá el título de uno de los libros del Profesor Inoue nos ilustre: “Ecología de la evaluación de la escritura antirracista: Enseñanza y evaluación de la escritura para un futuro socialmente justo”.
Al parecer, el profesor Inoue considera que la escritura de un examen contiene signos racistas. Quizá si yo pregunto sobre el teorema de Pitágoras, estoy desconociendo la contribución de China o de los árabes en el desarrollo su desarrollo, soy un racista consumado.
Es sin duda un ejemplo de cómo la tontería de lo políticamente correcto, el estar del lado bueno de la historia, ha invadido las universidades y la vida diaria. (Aunque la política hace algún tiempo está infectada de este virus: los dueños del buen corazón).
La tontería brota eternamente. Además, parece que la gente no piensa, y si piensa, lo hace con los pies. Las redes sociales se han llenado de seudoperiodistas que pretenden pensar por nosotros la mayoría de las veces. Y lo único que hacen es basura, una descarga escrita de amor y odio sin términos medios en los más diversos temas.
Cada tanto me llegan noticias del 80% de mis amigos de las redes que señalan que los males de Colombia son el resultado de una secta de zombies dirigidos por un genio del mal que se llama Álvaro Uribe. Todas las noticias negativas, los inconvenientes que hay en la economía, las dificultades del proceso de paz, la violencia, la corrupción, la caída de los edificios en Medellín o Cartagena, la bomba del Andino, todo es resultado de alguna decisión tomada por ese individuo o por sus secuaces. A este genio del mal le basta Twitter para hacer todo este daño. El 20% restante de esos mismos amigos atribuye todos nuestros los males a un vanidoso personaje llamado Farsantos, que está en proceso de entrega del país al Castrochavismo, cualquiera que eso eso sea. Estamos como estamos por la ceguera de un gobierno que regala el país a las FARC e ignora las “justas demandas” sociales, con la excusa que no hay plata.
Esta colección de ideas facilistas y disparatadas se refuerzan con el meme fácil, el chiste burdo, las afirmaciones temerarias o generalizaciones irresponsables que refuerzan para reforzar cada punto de vista. La gente gasta su energía en discusiones que degeneran en pelotera, porque cada quien cree ser dueño único de la verdad. Toda discusión facilista nos hace perder el horizonte y la vista total de las cosas. Miren lo ocurrido con la consulta en Cajamarca: volvieron todo un dilema entre el agua y el oro. Ganó el No, la empresa cerró operaciones por la incertidumbre, 1200 personas quedaron sin empleo, y aquellos que ganaron reclaman hoy al gobierno por la crisis social que ellos mismos ayudaron a provocar. “A la vez culpable y pleiteador”, decía un refrán turco que me enseñó un gran maestro para evocarlo en situaciones como esta; ese maestro insistía en analizar todos los puntos de vista en profundidad, para así tomar decisiones lo más acertadas posible.
Eso no parece posible en las redes sociales, donde prima la pelotera, la mala fe, la frivolidad y la diversión. Esta frivolidad hace que noticias banales tomen una importancia que no tienen –como el tatuaje de Ariana– o se elaboren ideas delirantes que son aplaudidas por llevar al extremo la ansiedad por la “justicia social”, como el distinguido trabajo del profesor Inoue y su investigación sobre la relación entre racismo y calificaciones. ¿Fuera de señalar la generosidad del gesto de Ariana, valía la pena tanto derroche de información, tanta basura informativa? ¿Qué utiliad tenía? Quizá divertir, conmovernos fácilmente, y al final, engañarnos y mantenernos alienados, como dirían los teóricos marxistas. Pan y circo, decían en la antigüedad. La basura tapa nuestra visión, y si vivimos en un basurero, creemos que, si no hay moscas y mal olor, el mundo no anda bien. Y un tatuaje no va cambiar esto. Se necesita limpiar todo y pensar con cabeza fría.
 
(Foto tomada de http://www.soy502.com)