Cuando el fallo de la Corte de La Haya, que terminó entregando a Nicaragua una parte de mar de San Andrés que creíamos nuestra, el Presidente Santos, preocupado por la situación presentada, salió en televisión informando que entregaría un subsidio en dinero por 6 meses a los pescadores artesanales por la pérdida del mar, mientras el gobierno generaba alternativas. Al final, dos años después del fallo, esta medida se reveló inútil y los pescadores prefirieron dejar de trabajar (era menos riesgoso quedarse en casa). Hoy la pesca artesanal e industrial es casi inexistente y San Andrés busca alternativas diferentes a la pesca para salir adelante. Ello sin contar las habituales denuncias de avivatos que se dijeron pescadores artesanales y se incluyeron en las listas sin serlo para obtener el subsidio.


Casos como el señalado, nos llevan a cuestionar las políticas públicas desarrolladas, en particular las que tienen que ver con la pobreza. Hace un par de años un titular de periódico indicó que economistas de Planeación Nacional señalaban que con 170.000 pesos se dejaba de ser pobre. Aparte de la indignación que produjo semejante titular absurdo (que lo era), ello muestra la falta de ideas sobre el tema de la pobreza, comenzando por su definición, porque de seguro, cada quien entiende la pobreza de una forma particular.

Si hemos de seguir al Profesor Amartya Sen, “La pobreza no es solamente la falta de dinero, sino la incapacidad de desarrollar todo el potencial de la persona como ser humano”. Aceptando esta definición como buena, debemos reconocer el hecho de que en Colombia existe mucha pobreza y los gobiernos, por las razones que sea, desarrollan políticas públicas para combatirla. ¿Entonces por qué la percepción que dichas políticas no funcionan adecuadamente?

Hace algunos meses la economista francoamericana Esther Duflo fue galardonada con el premio Princesa de Asturias, en la Categoría de Ciencias Sociales, por sus aportes en el campo de la economía del desarrollo y la lucha contra la pobreza. Esther Duflo dirige, junto a su colega Abhijit Banerjee, el laboratorio de investigación J PAL de Acción contra la Pobreza del MIT, cuyas tesis y ensayos son hoy objetos de estudio y también de controversia.

Sus ideas fueron expresadas en el libro Repensar la pobreza: un giro radical en la lucha contra la desigualdad global, (1) de la que es coautora, junto con Banerjee, el cual ha sido aclamado por grandes economistas, como el señalado Sen, por la brillantez de su análisis y las respuestas concretas que plantea frente a la pregunta de cómo ayudar a sacar de la pobreza a la gente.

En su libro Duflo plantea que la visión de la pobreza varía según la óptica con la que se mire. Se tiende a ver a los pobres a través de clichés: son perezosos o emprendedores, nobles o ladrones, pasivos o enfadados, desamparados o autosuficientes, compasivos o insolidarios, y de acuerdo a ello, se suele plantear una solución que varía según la óptica política. Cuántas veces no hemos oído que solo el emprendimiento privado, la apertura económica, el aumento del PIB nos sacara de la pobreza, “que lo primero es finalizar el conflicto”, que con mas educación y mas derechos humanos habrá, por ende, menos pobreza.

La pobreza es un asunto del que se suelen obtener réditos políticos de manera inmediata; se tiende a desacreditar lo que propone el contrario, ridiculizando sus propuestas y señalando que son inviables o ineficaces; pero frente a situaciones sociales que deben afrontarse, hay que pensar cómo hacerlo de la forma más eficaz posible, sin esperar a que el azar del mercado ajuste las cosas y sin pretender que en la compasión y las buenas intenciones, tal como se las entiende, esté la solución. De allí que Duflo critique las soluciones milagrosas e instantáneas, por ser poco realistas, partir de la serie de tópicos preconcebidos, y, como buena economista, señalar que son, en esencia, un gran desperdicio de recursos.

Para evitar lo anterior Duflo propone que se debe, más que hablar sobre pobreza, estudiar la economía de los pobres y éste, en esencia, debe ser un trabajo de campo. Más allá de repetir, que el 13% de la humanidad vive con menos de 1 dólar al día la cuestión es averiguar cómo se gasta ese dólar, hallar la razón y la sinrazón de las decisiones y, con base en ello, mediante pequeños cambios, plantear soluciones, para conseguir una mejora en la calidad de vida de las personas. Duflo es, en esencia, una investigadora de campo que señala que en temas de pobreza las características culturales de la sociedad, las instituciones existentes y su fortaleza o debilidad, la ideología política, son elementos que deben considerarse al desarrollar programas contra la pobreza y no que no es conveniente importar ideas preconcebidas sin antes proceder a su adaptación mediante el estudio de las condiciones particulares de cada situación. Esta idea, que luce tan obvia, tan razonada, parece que no es aplicada de manera correcta en Colombia, en buena medida por la falta de estudios que analizan la economía de los pobres, lo que llamamos ‘pequeña economía’.

No es cualquier cosa lo planteado y de por sí es polémico. Las tesis de Duflo chocan contra los grandilocuentes y muy celebrados programas contra la pobreza, como las Metas del Milenio, o cuestionan la efectividad real del llamado Banco de los Pobres de Mohamed Yunus. Como buena economista señala que en dichos programas hay un gran desperdicio de recursos, por lo que insiste en que es necesario el trabajo de campo para tomar las decisiones que permitan maximizar los resultados. El libro se extiende en ejemplos en los que se señala cómo pequeños cambios, ideas muy sencillas, permitieron una mejora en los índices de pobreza, y tal vez allí está su mayor crítica: Las estadísticas son manipulables, según el interés de quien las presenta.

Las ideas de Duflo chocan con muchos de los tópicos preconcebidos en Colombia; aquí es muy normal desarrollar políticas sin tener en cuenta la realidad y definimos muy bien esa tendencia cuando repetimos que “para cada situación, una ley”. Es por eso que este libro y los conceptos que lo sustentan son una reflexión conveniente para enfocar el tema de la pobreza, desarrollar investigaciones especificas que contribuyan a entender sus causas y poder crear políticas adecuadas para combatirla.

(1) Duflo Esther, Banerjee Abhijit: Repensar la pobreza: Un giro radical en la lucha contra la desigualdad global. Ed Taurus 2012

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