No me imagino al cartagenero Edelberto Geles, más conocido como El Cuchilla, contando su famoso chiste El Violador de Borrachos y aclarándonos que el victimario no accedía carnalmente a su presa sino que la violación se limitaba a vulnerar algún otro derecho. El chiste perdería toda la gracia y las rechiflas serían tan fuertes en el Parque Centenario, auditorio predilecto del humorista, que se escucharían con nitidez en el Cerro de la Popa; todo se lo debemos a la creativa semántica twitteriana de Varito.


Cuando Jose Joaquín, el borrachito protagonista de nuestra coloquial historia, se despertara y preguntara: “Pa´ dónde me llevas”, el verdugo con su moto de El Renegado no le respondería: “¿Qué Pa´dónde te llevo? Si ya te traigo…”, sino tal vez le diría algo así como: “Vengo de hacerle una befa a tu nombre José Joaquín”, o quizá: “Me burlé del pueblo donde naciste”. ¡José Joaquín pagaría un Potosí por estos finales alternos!
Gracias al irresponsable trino del expresidente, el columnista satírico Daniel Samper Ospina se ha unido a una nefasta lista, en la que se encuentran los colombianos Luis Alfredo Garavito y Pedro Alonso López, quienes no sólo violaban a sus víctimas sino que, no satisfechos con el atroz crimen, también las mataban. El primero, apodado La Bestia, asesinó a más de 150 niños; el segundo, conocido como El Monstruo de Los Andes, martirizó a más de 300 infantes. ¿Pero cuál es el gran pecado del sobrino de Ernesto para caer en semejante club de monstruos? En el país del Sagrado Corazón parece ser que existen personajes con un salvoconducto para sindicarte de acceso carnal a menores sólo por el hecho de ser (según su juicio) un humorista irreverente, irrespetuoso o de pensamiento liberal. ¿Esta es la paz de Santos?
Esta vil estrategia del Gran Colombiano resulta bastante efectista en un país como el nuestro y no es nada nueva; su “lógica” es: Danielito da un mensaje que no me conviene, como no tengo argumentos para debatir con Danielito entonces me dedico a minar (de cualquier manera) su credibilidad; al socavar la honra de Danielito entonces el mensaje de Danielito es falso. Este concepto de falacia Ad Hominem fue ampliamente explicado por Samuel Whelpley en su columna del sábado 15 de Julio en este medio.
Como dicen que del ahogao el sombrero, si algo bueno podemos sacar en limpio de todo este sainete es el comunicado de los periodistas, entre los que vale la pena destacar a Claudia Gurisatti y Hassam Nassar, pertenecientes a la Organización Ardila Lule (RCN, FM, etc.) y muy cercanos al uribismo. Sólo espero que este acto de contrición frente a los abusos del senador no sea sólo una lluvia de verano producto de la solidaridad con un colega sino que realmente sea un ejercicio reflexivo y responsable de su quehacer profesional, y que de paso llamen a su banco para declarar como robado el cheque en blanco que en el pasado le han otorgado al padre de Tomás y Jerónimo.
Los que quedaron como un zapato en este circo fueron los precandidatos del centro democrático; al parecer ellos entienden la política como un acto abnegado de servilismo hacia su patrón. Paloma Valencia salió defendiendo lo indefendible el lunes 17 de julio en la radio nacional. Coincido con la madre de Amapola cuando dice que su recién nacida tendrá que solventar oscuros nubarrones en su futuro, pero no por cuenta de las columnas de Daniel Samper, como ella afirma, sino de los videos y posiciones que su progenitora ha dejado para la posteridad, que perseguirán como una eterna sombra a la niña con nombre de flor. El único que se salva parcialmente de esa cosecha perdida es Iván Duque, quien con su mensaje ambivalente ha sido objeto de críticas furibundas y acusaciones de traición (¿El nuevo Juan Manuel Santos?) por parte de su partido. Estamos con el Fuhrer o en su contra.
Quien ha quedado muy complacido con las reflexiones lingüísticas y semánticas de Uribe y sus secuaces es nuestro José Joaquín, su hombría de macho costeño ha quedado desmancillada. Todo este vodevil seguramente discurrirá por los estrados judiciales como informó Samper Ospina; o, si El Cuchilla viviera, daría para inspirar un picante chiste y ¿por qué no? también podría seguir el camino de El Violador de Borrachos y terminar en una pegajosa canción, el estribillo final podría ser similar al de la champeta con un: “Uribe perdiste(s) el año, Uribe perdiste(s) el año”.