A veces en Colombia hay que recurrir a Esopo para que cierto sector de la opinión pública entienda. Así, en clave de fábulas infantiles, les habla Uribe a sus seguidores. Y si uno pretende una refutación efectiva de lo que dice Uribe, pues supongo que debe descender hasta ese nivel.

Como el famoso pastorcito mentiroso, Uribe tiene convencido a casi medio país (que alivio ese "casi") de que, por medio de un complot que al principio fue sólo castrochavista, pero al que cada día que pasa se le suman más y más conspiradores, pronto vendrá al país el lobo del comunismo. La única falla que tiene esa sombría premonición, repetida hasta la náusea, es que es un verdadero disparate. Al lobo del comunismo, que según él acecha entre los matorrales de toda Latinoamérica, supuestamente lo ayuda a llegar hasta aquí la gran prensa colombiana, propiedad de los Santodomingo y Sarmiento Ángulo. ¿A quién se le puede ocurrir que semejante absurdo, que tamaño despropósito puede ser cierto? Sin duda que a alguien con muy poca disposición para analizar y mucha para obedecer y repetir lo que dice un caudillo. A un infante mental.

Porque además sucede que los uribistas no parecen notar que, como en una versión en negativo de la ranchera No me amenaces, el tal comunismo está que se viene que se viene que se viene…y no haaaa venido. ¿Desde cuándo este señor viene carameleando a sus partidarios con esa cantinela? Es el mismo coco con el que se asustan los niños, pese a que noche a noche el coco sigue sin aparecer.

¿No se dan cuenta sus simpatizantes, por ejemplo, de que desde que Uribe empezó con su amenaza se han realizado cuatro elecciones en el país, y en el Congreso, las gobernaciones y las alcaldías están los mismos de toda la vida, que poco tienen de izquierdistas? ¿No se preguntan por qué si Santos es comunista los ministros de sus dos gobiernos han sido neoliberales? ¿No les extraña que el presidente bolchevique haya sacado adelante, entre otros, un TLC con Estados Unidos? ¿No caen en cuenta de que criticar -como lo hace Uribe- las demoras en el proceso de paz y al mismo tiempo advertir sobre el afán de "entregar el país en La Habana" es una flagrante contradicción? ¿No creen que si Santos quisiera implantar el comunismo aquí, sencillamente no habría obstáculos mayores que demoraran un acuerdo con las Farc -como en efecto los ha habido-, y ya Timochenko sería el presidente?

No, no se dan cuenta de nada de eso. Los niños no se dan cuenta de esas cosas. Los niños suelen creen que el presidente de la república es un señor que manda a todo el mundo y por eso es fácil convencerlos de que el fiscal Montealegre quiere investigar a Uribe por órdenes de Santos. Sólo a unos niños se les puede sugerir que voten por Pacho Santos -¡por Pacho Santos!- para que gobierne a la caótica Bogotá (aunque -todo hay que decirlo- cierto es que ni siquiera esos niños mentales parecen obedecer en este caso: Pacho sólo logra el 8% en intención de voto, muy lejos del 44,5% obtenido por Zuluaga en Bogotá). Sólo a unos niños se les puede convencer de que en el mundo globalizado de hoy todas las situaciones económicas de un país dependen del gobierno local y por eso Fernando Londoño culpa una y otra vez a 'Juampa' de la devaluación del peso, causada, entre otras cosas, por el desplome mundial de los precios del petróleo y la expectativa por el aumento en la tasa de interés de la Fed. Sólo unos niños no advierten el cinismo que hay en que Pacho Santos defienda "el derecho a la (supuesta) vida" de un puñado de células agrupadas (que sería lo mismo que defender el derecho a la vida del bacilo de Koch), y en cambio le tenga sin cuidado el derecho a la vida de decenas de miles de jóvenes de carne y hueso que Uribe enviaría sin pestañear a una absurda e insoluble guerra fratricida. Sólo a unos niños se les puede presentar como prueba reina de que Santos es comunista un video en el que se revela que la guerrilla quiere el poder. ¿Que creían que buscaba toda esa gente armada en la selva desde hace 50 años? Y sólo unos niños muy tontos se tragan el cuento de que es verosímil que exista un "eje Fiscal-Don Berna-Santos-Maduro-Timochenko". (Ojalá para votar fuese necesario demostrar mayoría de edad mental).

Con todo, Uribe es consciente de que entre sus partidarios hay unos niños ya creciditos a los que no puede engañar tan fácilmente. A ellos les habla con conceptos más elevados y los exhorta a salvar la democracia: a evitar que se aplique la justicia transicional. Ellos se convencen rapidito, sin reparar no sólo en que Uribe hizo lo mismo con los paras, sino que cierta impunidad en aras de la solución de un conflicto fue legitimada por la Convención de Ginebra de 1977.

Pero hay más: tampoco se percatan estos niños mayorcitos de que la más grande amenaza a la democracia en Colombia ha sido precisamente Uribe: él fue quien macheteó la Constitución para perpetuarse en el poder, él fue quien espió ilegalmente a su adversarios políticos, él fue quien pretendió justificar 5.000 ejecuciones de jóvenes inocentes porque "no estarían recogiendo café", él fue quien se mostró satisfecho de que sus secuaces se fugaran del país para no afrontar los procesos que les adelantaba la justicia colombiana. Y él es quien ahora, igual que Nixon en su momento, se considera intocable, por encima de la ley, sugiriendo que es inadmisible que la Fiscalía lo investigue a él, porque "valiente gracia".

¿Esa es la democracia que pretenden salvar? Eso, niños, como lo sabe cualquier bachiller, no es democracia. Tampoco va a llegar nunca el lobo del comunismo. Y la única razón, niños, por la que ustedes le siguen creyendo a Uribe la historia de que va a venir un lobo que parece que nunca llega es porque Uribe en realidad no es un pastorcito mentiroso.

No, niños: Uribe es el lobo.

Ñapa: ¿En serio son tan infantiles como para creer que el gomelo arribista de Germán Vargas Lleras, que tiene tanto poder e información como Santos, va a vestirse todos los días de operario -y a trabajar como tal- sólo para que al final el próximo presidente no sea él sino Timochenko?

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(Imagen tomada de LisbonLabs)