A mí me llaman el negrito del batey porque el trabajo para mí es un enemigo el trabajar yo se lo dejo todo al buey porque el trabajo lo hizo Dios como castigo.

La semana pasada Nicolás Maduro Moros logró traducir en ley lo que era un secreto a voces: es suficiente con que los funcionarios públicos en Venezuela trabajen dos días a la semana. ¡Para lo que hacen! Gracias a la iniciativa progresista del compañero Nicolás he decidido fundar el Partido Internacional del Batey, PIB; y, para parir a la criatura, no pude haber encontrado fecha más hermosa y afortunada que el Primero de Mayo.

Cabe anotar que no he sido el único en reaccionar al vanguardista decreto: Guy Rider, director de la Organización Internacional del Trabajo (esa OIT que quería Angelino), lo definió como “un salto al futuro en los derechos de los trabajadores”; George Mavrikos, Secretario General de la Federación Sindical Mundial, elogió la iniciativa como “el homenaje más sentido en la conmemoración de los 130 años de los mártires de Chicago”; Barack Obama -un negro que no es del Batey y sí de Chicago- no se quiso pronunciar, tal vez porque los gringos temerosos del comunismo siempre han querido invisibilizar esta fecha reivindicativa, y fruto de este miedo se inventaron su paralelo Labour Day en septiembre; Juan Manuel Santos dijo que “respetaba profundamente las decisiones internas del vecino”; y Álvaro Uribe Vélez trinó que “esa era muestra del proyecto castrochavista que le esperaba a Colombia, cuando el verdadero camino era sólo trabajar, trabajar y trabajar”.

Pero es en la propia Venezuela donde hay más resistencia a la medida. Los empleados de las pocas empresas privadas que quedan están hechos un volcán en erupción; argumentan que la norma es discriminatoria; ¿Por qué se la van a montar a ellos con eso de trabajar cinco días? También hay malestar entre los cobijados por esta regulación. Los funcionarios públicos vociferan a los cuatro vientos que esta ley mina sus derechos; dicen que ahora sí los van a obligar a trabajar dos días. Públicos y privados están organizando marchas en Venezuela exigiendo la abolición del decreto. Frente a la romería que se agolpará en estas marchas, el poder de convocatoria de Leopoldo López cuando salga al fin de la cárcel se va a parecer más a la soledad del entierro de Gatsby.

Las piedras fundacionales de nuestro partido ya están puestas, pero Roma no se hizo en un día, por lo que espero con ansia el revocatorio o renuncia de Maduro para que él, ya desprovisto de sus responsabilidades presidenciales, se pueda dedicar en alma, vida y corazón a posicionar al PIB en la arena política mundial. Adicional a la necesaria racionalización de los esfuerzos laborales, la rosca y el nepotismo serán otras de nuestras banderas: fiel reflejo de los Cabello, los Flores, los Chávez y otros boliburgueses de allá.

Ya tengo listo el organigrama inicial del partido y, coherente con las banderas, también los personajes que ocuparán semejante responsabilidad. Opté por una orientación geográfica en la asignación de tareas, por lo que mi hermano en Miami -la capital del sol- se encargará de coordinar la división Norteamérica; mi padre, desde La Arenosa, se encargará de Latinoamérica; mi amigo del alma, desde la ciudad condal de Barcelona, se encargará de la división Europa; por último, yo me encargaré de la coordinación general, cosa que no entiendo muy bien qué sería pero que poco importa. Para dar inequívoca muestra de nuestro programa y compromiso político los encargados de división trabajarán dos días a la semana; mi hermano el lunes, mi padre el martes y mi amigo el miércoles. Eso sí, todos laboraremos el día jueves -incluyéndonos Nicolás y yo- destinado a la coordinación general con los jefes de división y de planeación estratégica del fin de semana. Lástima que no podremos tener de consultor al difunto Raimundo Emiliani Román; de seguro el cartagenero nos hubiese asesorado sabiamente para poder acomodar de mejor manera los feriados y festivos que estamos deseosos de inventar. Aún tenemos vacantes las posiciones de las divisiones África, Asia y Oceanía, pero eso de buscar candidatos es un camello y mejor dejemos así.

Si bien está más que claro quién hará qué dentro de la organización, no tengo definido aún el lema. En eso espero que Nicolás me ayude, le propondré algunos que sirvan de arenga tales como: “A mí sí me pagaron, pero igual venir no quise”, “Los flojos, dormidos, jamás serán vencidos”, “Es la pereza, estúpidos”, “Hoy no trabajo, mañana sí”, “Sin trabajar y con empleo, por el PIB me resteo”, o alguno en esa línea.

Un partido con un futuro tan verde como el del PIB no tardará en ser objeto de las bajas pasiones humanas. Nuestros rivales no ahorrarán en deshonras e invenciones con tal de minar la moral de nuestros militantes. A todo perro le salen pulgas y, para desacreditarnos ya los veo diciendo que Belfegor -el demonio de la pereza- es el mismísimo Nicolás. Afirmarán que el tufo a azufre detectado por Hugo Rafael Chávez Frías en la ONU no provenía de Mr. Danger Bush, sino de su propio Canciller Maduro. Falsamente certificarán que el Teniente Coronel estaba poseído cuando, con su poderosa voz de bolerista y la claridad de la luna llena, designó al ex chofer y líder sindical como el heredero de su reino. La vileza y perversidad de nuestros enemigos políticos no conocen límites; sin embargo, tengo la certeza de que nuestras holgazanas convicciones prevalecerán sobre la mentira, la falsedad y la hipocresía.

El presidente venezolano sigue bregando con ahínco en esa utopía llamada Socialismo del siglo XXI, aferrado a un poder que no tiene y que quizá nunca tuvo, mientras que en el PIB anhelamos la presencia de nuestro timonel. Pero la verdad sea dicha, en el partido no nos desesperamos por su presente ausencia, sabedores que más pronto que tarde Maduro Moros se verá abocado a pedirle asilo a Raúl Castro, su mentor y compadre. Liberado de los grillos presidenciales y con el permiso de Cilia, Nicolás se tomará unos merecidos Cubas Libres en La Habana y, entonado, se olvidará del trabajo que hizo Dios como castigo y bailará de medio lao un merengue apambichao con una negra retrechera y buena moza.

Twitter: @jaimefgarcia, @OpinaElDiablo Facebook: Jaime Francisco García Gómez