Por Manuel Mejía

Seamos claros y no nos digamos más mentiras. Algo así como el tres por mil de nosotros es un marciano, tal cual y sin exagerar, y eso ya se corroboró con fotos, cifras y muy sesudos estudios provenientes nada más ni nada menos que de las muy respetables Cia gringa y la Kgb de los otros.

Recomiendan exterminarlos para preservar nuestra cultura y de paso evitar que en mil doscientos años todos seamos marcianos.

Ya sé de 18.987 tesis laureadas sobre el tema y de 17 canosos y elegantes premios nobel de física y química que corroboran sin tartamudear la verdad científica que relato y yo, gracias al estudio profundo que he hecho sobre el tema, ya logro identificarlos en la calle.

Los analizo con cierto deleite, de lejos los voy detallando y afirmo sin sonrojarme que ni uno se me ha escapado, y en la primera solitaria curva los abordo con sarcásticas y oportunas preguntas y siempre admiten finalmente su condición extraña, llorando a veces como viudas despechadas y después de titubear o negarlo en forma tajante tal como lo hacen los políticos ante la palabra soborno.

Ya se me han suicidado dos ante mis preguntas directas y chistes flojos.

Confunden la zeta con la ele, en asuntos de amores de cama son bastante regularcitos y tienen un ligero tono verdusco en la piel, imperceptible para el transeúnte cualquiera que no se enfrascado en el tema, y cuando te miran a los ojos lo hacen por 22 segundos exactos, con una esquiva mirada que a cualquiera logra inquietar, algo así como aquella del presidente Santos de Colombia, aunque la diferencia estriba en que los marcianitos son bien inteligentes.

Perdón que les deje con la intriga y en mitad del relato, me ausento de ustedes por un momento, pero tengo aquí en la puerta a dos vecinas empeñadas con alaridos que soy un asesino, que sus verduzcos maridos han desaparecido y que cuánto tiempo más voy a gritar por las escaleras comunales que las casas de ellas huelen a rancho de marcianos. Ya no sé qué hacer con las mentiras de la gente.

 
(Imagen tomada de mendozapost.com)