Tomado del muro de Samuel Rosales Ucrós

Qué par de señoras tan dañinas estas. No comentan nada o casi nada de lo firmado, sino que, con el único fin de torpedear el proceso de paz, se dedican a la frivolidad, a las irrelevancias, a la especulación y a los chismes. Que pusieron a Timochenko al nivel de Bachelet, dice la señora Hernández, antes de insinuarnos que el proceso es una farsa, porque un líder local de Tutunendo así lo opina. ¿Será que la presidente de Chile no está lo suficientemente crecidita para saber si está dispuesta a que la sienten al lado de Timochenko y decidir si va o no va al evento? ¿Qué diablos le importa a esta señora Hernández eso, si a la directamente implicada en el asunto por lo visto no le molestó en lo absoluto?

Mientras tanto la señora Rueda, después de hacer la trascendental sugerencia de que le cambien la designación de "día D" al momento de la firma definitiva, se suma al frívolo y estúpido argumento de los uribistas rabiosos según el cual el acuerdo es un acuerdo dudoso, porque no hubo pitadera en las calles ni nos echamos maizena unos a otros en medio de una borrachera colectiva.

Qué pobreza de columnas. Qué sartal de imbecilidades. Qué porquería. Y lo predecible: algunos las comparten en las redes sociales, sacando ese pecho ajeno y mezquino. Como si ese rosario de sandeces lo único que hiciera no fuese reafirmar en sus mentes los disparates y las ideas criminales que les metió en la cabeza el falso mesías, después de lavarles, enjuagarles, secarles y plancharles el cerebro.