Me imagino que, igual que todo el mundo en este país, al reguetonero Maluma le gustaría ser Presidente de la República. Sin embargo, la cosa no es tan fácil: si él o Sergio Fajardo o James Rodríguez o el 'Hombre Caimán' o ustedes, amables lectores, o yo, quisiéramos lograrlo, además de cumplir con los requisitos constitucionales, también tendríamos que vérnoslas nada menos que con la curtida, canchera, corrupta y criminal clase política colombiana. Es tan difícil salir victorioso de ese trance que ni siquiera pudo conseguirlo Óscar Iván Zuluaga, un reputado y prestigioso ex ministro que, por si fuera poco, contaba con el formidable apoyo del político más popular y poderoso del país.

Algunos de ustedes ya se estarán preguntando a qué viene ese perogrullesco párrafo inicial. Pero sucede que para una enorme masa de colombianos hasta las cosas más obvias y sencillas se convierten en situaciones complejas que les son explicadas a propia conveniencia por, según sea el caso, guías espirituales, religiosos, deportivos o -cómo no- políticos.

Sin ir más lejos, ayer el expresidente Uribe colgó en su cuenta de Twitter (que se parece cada vez más a un buque pirata que amenaza la tranquilidad de otras naves pacíficas) un video en el que se ve a un sujeto con uniforme camuflado y dicción de borracho adoctrinando a un grupo de personas acerca de las estrategias que los llevarán al poder. Según Uribe,《Así se preparara Cogobierno (sic) de Santos con Farc. "pequeños (sic) estados socialistas en un estado capitalista"cabecilla Farc (sic)》.

Captura de pantalla 2016-07-06 a las 9.51.11 p.m.

No voy a mencionar aquí que el video está mutilado y editado a la machota, y que se presenta completamente fuera de contexto. No voy a preguntarme si ese señor que habla es en realidad un cabecilla de las Farc y si los que están sentados son sus subordinados. No voy a cuestionar la fecha en que fue grabado el documento (eso pudo haber sucedido hace meses). No voy a reírme de la delirante teoría según la cual el presidente Santos hace parte de una conspiración socialista que busca montar pequeños paraestados. Ni siquiera voy señalar que en la grabación sólo se ven cuatro gatos (parece una marcha uribista), con lo cual, y teniendo en cuenta que los desmovilizados serán alrededor de 15.000, suena un poquito exagerado eso de que hay un complot en marcha.

No, no voy a hacer nada de eso. Sólo me voy a limitar a llamar la atención sobre dos aspectos. El primero es que no me asombra que en Colombia casi nadie sepa en qué consiste la democracia. Pero sí me asombra que unos guerrilleros que han estado echando bala en el monte, bajo el yugo de un régimen totalitario y criminal, parecen haberlo aprendido bastante rápido.

Si aceptamos que es cierto lo que dice el supuesto cabecilla de las Farc acerca de la futura existencia de "pequeños estados socialistas dentro de un estado capitalista", también tendremos que reconocer que el tipo habla allí de "demostrarle a Colombia y al mundo que ese modelo (el socialista) es mejor que el otro (el capitalista)". Es decir, que no piensan acceder al gobierno de este país por medio de la fuerza bruta, sino a partir de la persuasión política ¿No consiste en eso precisamente la democracia que tanto proclaman defender algunos? ¿No es eso limpio y constitucional, en contraste con -por ejemplo- sugerir que se desconocieran los salvoconductos para aprovechar y apresar a alias 'Iván Márquez' mientras estaba ayer en el sepelio de su madre -o para matarlo-, como les oí decir ayer a unos pretendidos demócratas que no se dan cuenta de que de ese modo están actuando exactamente igual a como él actuaba?

Ahora bien -y aquí vuelvo al perogrullesco primer párrafo-, el hecho de que el supuesto cabecilla de las Farc afirme en el fragmento de ese dudoso y anónimo video que aquí existirán "pequeños estados socialistas dentro de uno capitalista" (¿alguien será capaz de clasificarme ese ornitorrinco político?), no implica que en efecto los habrá. De la misma forma que aquella promesa de 'Pacho' Santos, hecha en una inauguración del Festival Cuna de Acordeones según la cual él construiría un metro en Villanueva, tampoco acarreaba que eso iba a suceder. Sandeces dice cualquiera.

El caso es que la vida no se forja con deseos. Eso sólo ocurre en las páginas de los libros de Paulo Coelho y de Deepak Chopra. No: la vida se labra a partir de hechos. Y más si de lo que se trata es de ganar un puesto de mando en Colombia. Que esos guerrilleros del video estén convencidos de que llegarán al poder significa lo mismo que si quien estuviera convencido de ello fuese Regina 11. O Natalia París. O Maluma, repito.

Si las Farc -o cualquiera- quieren gobernar, primero tienen que ganar las elecciones. Eso lo sabe todo el mundo. Menos, claro, los uribistas que ayer, presas del pánico, salieron a retuitear el delirante trino de su mesías y a compartir el idéntico estado de Facebook posteado por su juiciosa apóstol, María Fernanda Cabal. (Como si, dicho sea de paso, eso de que las Farc quieren el poder constituyera una noticia nueva: hace 52 años que están intentando hacerse con él ¿Dónde se perdieron, señores uribistas?).

A dañina y burda propaganda negra como esta (o blanca, según se mire; lo digo por la candidez y credulidad de sus destinatarios) tendremos que acostumbrarnos de aquí a que se vote el plebiscito.

Y también tendremos que aprender cómo neutralizarla con inteligencia.

P.S. Mientras termino de escribir este artículo, me envían una noticia según la cual sesenta guerrilleros de las Farc -que conforman el frente 'Armando Ríos'- aseguran que no se demovilizarán, que consideran las negociaciones como una derrota para su movimiento, como una traición para con éste. Palabras más palabras menos, insinúan que Timochenko en La Habana le quiere entregar las Farc a Santos, al capitalismo. Por supuesto, la realidad es que no quieren que acabe guerra porque eso les afecta su negocio.

¿A qué se les parece?