Pese a que han pasado más de cuarenta años, todavía tengo fijo en la memoria el recuerdo de una de las enseñanzas más útiles que he recibido. En uno de esos 'paquitos' que yo, niño, devoraba con fruición (comiquitas las llaman en otras partes), uno de los protagonistas de la historieta recibe un paquete que esperaba con ansias, lo abre y saca del interior un libro sobre pedido cuyo título bien podría ser el precursor de los perogrullescos manuales de 'auto-ayuda' que hoy saturan los estantes cercanos a las cajas registradoras de los supermercados: Cómo hacerse rico. Loco de desesperación, el personaje empieza a leer esa suerte de piedra filosofal impresa. Pero la felicidad dura poco: el único párrafo del libro pronto le da la 'clave': "Acuéstese y levántese temprano, trabaje mucho, ahorre lo más que pueda, y sobre todo no gaste su dinero en libros estúpidos como este".

Recordé todo esto porque navegando en estos días por los cambiantes mares de Facebook me topé con el anuncio de una conferencia que prometía enseñar a manejar las finanzas personales de los potenciales asistentes. La promoción la hacía el conferencista en persona, que no era otro que 'Xavier', un ex integrante de 'Menudo", aquel grupo musical de adolescentes que en mi juventud causó furor entre mis amigas de la época.

Por supuesto que, tratándose de finanzas y ya no de historias de piscinas de espaguetis o de ballenas con pelo largo, el tipo no es aquel melenudo tumbalocas, sino que ahora se presenta con vestimenta y corte de pelo de yuppi. Y con nombre y apellido: Xavier Serbiá. Su hoja de vida es impresionante: según Wikipedia, el ex Menudo tiene una Maestría en Economía Financiera del Trinity College de Connecticut, es comentarista financiero, columnista y presentador del programa CNN Dinero en CNN en Español. Además, es autor de best-seller Cuatro pasos para la riqueza, entre otros títulos.

Haberme enterado de todo ese abrumador bagaje no hizo sino agregarle más asombro al que ya había experimentado cuando vi el video promocional con el que el antiguo artista juvenil, devenido en Rey Midas boricua, pretende enganchar a los futuros clientes de la 'Revolución financiera' (tal es el modesto nombre de la conferencia). Después de mirar a la cámara con condescendiente cara de "te voy a revelar un secreto" Serbiá nos invita a que veamos lo que él llama 'el caso del whisky'. Resumen ejecutivo: un hipotético amigo suyo que se gasta 60 dólares a la semana en whisky podría no hacerlo, y en lugar de eso ahorrar esa plata y ponerla al interés; al cabo de treinta años tendría U$ 272.042. "Y el problema del whisky -continúa ilustrándonos- se puede aplicar a los zapatos, a las carteras, a las vacaciones…y la lista sigue y sigue". Finalmente agrega que él no conocía esa 'regla financiera', que se la enseñaron en la Maestría, y que promete "pasarnos ese conocimiento".

Vaya. Aparte de que al cabo de treinta años su hipotético amigo quizás esté rico pero tal vez también esté muerto, no sé para qué diablos querría ese dinero si no fuese para gastarlo en vacaciones, zapatos, whisky o cualquier cosa. Para eso justamente es el dinero. ¿Esa es la lección que ofrece Xavier? Fue mucho más completa la que recibí en mi historieta infantil: allí por lo menos daban una idea de cómo obtener ese dinero. Ya saben: levántese temprano y trabaje mucho. ¿Ahorre y será rico? Hasta el padre de familia más negligente ha dado esas instrucciones a sus hijos. Es el abecé de cómo defendernos en la vida. Y tampoco puede aducirse que esas son situaciones novedosas, propias de la actual sociedad capitalista: hace 2.500 años ya Esopo escribía la fábula de la hormiga y la cigarra, que desentraña más claramente esa supuesta regla financiera para iniciados.

Pero, de hecho, también podríamos considerar que quizás el amigo-hormiga de Xavier Serbiá hubiese ahorrado y ahorrado, que hubiese vivido como pobre toda su vida por temor a ser pobre, y que al final, 30 años después, se hubiese encontrado con que su dinero se esfumó entre los ríos de champaña que corrieron en el yate de Bernard Madoff, el reputado expresidente de una de las firmas en las que muy probablemente este 'Lobo de Puerto Rico' hubiese recomendado invertir, y que ahora purga 150 años por estafa. En cambio, otro amigo-cigarra, al cabo del mismo tiempo, podría encontrase en idéntica situación financiera a la del amigo-hormiga, pero con todos esos whiskys, zapatos y vacaciones entre pecho y espalda. Que le quiten lo bailao.

No digo, por supuesto, que ahorrar no sea inteligente o conveniente, pero esos extremos son estúpidos. Tampoco sé si los programas y artículos del señor Serbiá valen la pena o no, sólo sé que ese abrebocas lo puso en el mismo nivel de idiotez de los insufribles libros de auto-ayuda, muchos de los cuales sólo sirven para engañar incautos.

Cosa similar pasó hace unos años, cuando Pep Guardiola vino a Colombia a dictar una conferencia con espíritu similar. Además de que recuerdo que el precio de la inscripción era altísimo me pregunto qué pudo decirles Guardiola de novedoso a los asistentes. Supongo que el trabajo duro, las labores en equipo, la dosificación de los recursos y el trazado de objetivos claros formaron parte del secreto de su éxito. Todo lo obvio, menos el verdadero secreto, que tal vez ni él mismo lo sabe. Y si lo sabe no lo revelará.

Exagerando un poco, si Guardiola hubiese tratado de ser honesto habría revelado en la conferencia que casi cualquiera podría llegar hasta dónde él había llegado y ser tan rico como él lo era, sólo precisaría tener a el apoyo incondicional de unos accionistas multimillonarios que pusieran a su disposición a Messi, a Piqué, a Xabi, a Iniesta, a Pujol.

Ahora bien, si no hubiese sólo tratado, sino que en efecto hubiese sido honesto, habría aconsejado no perder la plata y el tiempo en una estúpida conferencia como esa.

https://www.facebook.com/XavierSerbia/videos/10153710464393671/