Por Francisco Tedeschi

Ininterrumpidamente, durante cuatro largos años, incluso el mismo día de la firma de la Paz en Cartagena y con megáfono en mano (algo que a mi modo de ver fue de pésimo gusto), el expresidente Alvaro Uribe Vélez torpedeó el acuerdo de paz entre el gobierno y las Farc y llenó el escenario de miedo y odio, a través de toda clase de mentiras. Gracias a ello, y a esa mezcla de ignorancia y desidia que es en las votaciones el pueblo colombiano, hoy por hoy nuestro país es otra vez el hazmerreír del mundo.

Un pueblo que vota No para acabar con un acuerdo de paz que fue respaldado y bendecido por el Papa, Obama, la comunidad internacional en pleno y que involucró a gente representativa de izquierda, centro y derecha, un trato que además fue refrendado por las mismísima Organización de las Naciones Unidas y por los países garantes, es definitivamente un pueblo ignorante y, por ende, manipulable.

Y lo que más vergüenza me da como colombiano es que ahora, con la disculpa de la "impunidad", va a haber muchísima más impunidad y muchísima menos justicia en el país. A Uribe lo único que le importa es que se borre de los acuerdos todo lo que pueda incriminarlo a él o a su siniestro entorno dentro del que sobresalen los ricos terratenientes y ganaderos que, con ayuda de los paramilitares, se robaron o se apropiaron de las tierras de medio mundo, entre otras tantas fechorías que dejaron como símbolo de su causa armada de motosierras.

Conclusión: terminará siendo un acuerdo de pacotilla y del que se retirará todo lo bueno que había, todo lo que apuntaba a reparar a las víctimas y a que se diera a conocer la verdad sobre lo que ocurrió en este país en los últimos 52 años de guerra. Una paz cuya firma puede extenderse hasta después del 2018 para que lo reciba, de acuerdo con la absoluta incapacidad mental del pueblo colombiano, alguien como Alejandro Ordóñez, futuro presidente de Colombia y del que se puede esperar que, apoyado en sus retardatarias convicciones, la termine de cagar y de este esfuerzo no quede nada.

Alvaro Uribe Vélez, uno de los que construyeron más violencia en Colombia a través de su decidido apoyo a las Convivir, y luego desde la misma presidencia, no quiere pasar a la historia como el mafioso que ha sido, sino como un héroe de la patria. Que se sepa la verdad no le conviene. De ahí tanto interés en acabar con un acuerdo de paz realmente bien hecho.

Nota: ¿Se habrán dado cuenta los del No, los mismos que nos acusan de poco pacíficos a los del Sí, de que gracias a su votico hoy el dólar subió una barbaridad y de que eso se debe a la desconfianza que produjo en los mercados internacionales la sorpresiva y ridícula decisión del ignorante y desidioso pueblo colombiano?