Ahora que el presidente francés François Hollande ha decidido no postularse para un segundo mandato puede dedicarse a hacer buenas obras sin tener en cuenta las consecuencias electorales. Por ejemplo, visitar las zonas de concentración de las FARC en Corinto, Cauca, y prometer ayuda al proceso de Paz colombiano. Pero la primera fue un perdón otorgado el 28 de Diciembre de 2016 a una mujer de 70 años llamada Jacqueline Sauvage. La noticia del acto de misericordia de Hollande fue recibida con mucho aplauso, excepto por una parte del poder judicial que consideraba su decisión como una interferencia política en la justicia.

En 2012, Jacqueline Sauvage, un día después del suicidio de su hijo, atacó a su marido en la parte posterior de la cabeza con un rifle de caza, propinándole tres tiros y matándolo. Según todas las historias, el marido de Sauvage, Norbert Marot, era una especie de monstruo que estaba casi a la altura de Hannibal Lecter, si hemos de creer a los periódicos o las transcripciones del juicio. Había sido violento y abusivo con ella durante sus 47 años de matrimonio, y había agredido verbal y sexualmente a sus hijas y a su hijo. Este último se ahorcó después de una violenta discusión con el padre. No parecía, por tanto, una gran pérdida para el mundo, pero el tribunal encontró que Sauvage no tenía excusa legal para lo que hizo, que su respuesta había sido desproporcionada (lo cual fue motivo de gran indignación entre las organizaciones feministas) y la sentenció a diez años de prisión, una condena confirmada por el tribunal de apelaciones. Durante todo su matrimonio Sauvage no había llamado la atención de nadie sobre los abusos que había sufrido, ni sobre los sufridos por sus hijos. Su primer esfuerzo para acabar con él fue dispararle.

Una campaña comenzó casi inmediatamente a su favor. Incluía políticos de todos los partidos, como la alcaldesa de Paris, Anne Hidalgo, o el exprimer ministro y hoy candidato presidencial Francois Fillon; una petición con 430.000 firmas fue enviada al Presidente de Francia. Huelga decir que participaron organizaciones feministas. Las hijas apoyaron a la madre: una de ellas declaró durante el juicio: “Nuestro padre ha muerto y para nosotros eso es un alivio”. Hollande, primero intentó un indulto parcial pidiendo a los tribunales que concedieran la libertad condicional temprana de Sauvage; pero, para sorpresa de todos, se negaron. Ella nunca había reconocido o admitido su culpa, dijeron.

Este tipo de razonamiento es común en todas las jurisdicciones hoy en día, y en mi opinión es completamente contrario al estado de derecho. Las personas deben ser castigadas por lo que han hecho, no por lo que podrían hacer de acuerdo con algunas especulaciones psicológicas sobre su estado mental, más si se trata de alguien declarado imputable en un juicio. Lo que se cuestionó desde el principio fue el argumento de la legítima defensa. La ley francesa -y ese es el meollo de la discusión- señala que la legítima defensa se sustenta en dos criterios: la proporcionalidad del gesto y la simultaneidad. En este caso, el esposo había sido violento con ella, pero no intentó matarla, y la reacción de ella había sido matarlo. Por eso se le castigaba, lo que indignó a la opinión pública que veía que años de abusos no eran tenidos en cuenta como atenuantes. Parecía obvio, desde el principio, que Sauvage no haría algo similar de nuevo, y no era porque planteaba un futuro peligro para la sociedad que la condenaron. Creo que antes decían: “La ley es dura, pero es la ley”, pero en estos tiempos de posverdad y relativismo moral, eso ya no importa tanto.

Cuando Hollande finalmente se decidió a intervenir indultó a Sauvage por completo y sus abogados presentaron el perdón presidencial como "un mensaje extremadamente fuerte enviado a las mujeres que sufren violencia doméstica. Se ha vuelto simbólico. No significa que debas matar para sobrevivir, sino que debes hacer todo lo posible para no alcanzar esa etapa”.

Eso no deja de ser un galimatías sin sentido para salir del paso. El mensaje, en todo caso, parece ser precisamente lo contrario: no se te tratará con demasiada severidad si matas a tu violento esposo, aunque no hayas hecho otros esfuerzos para evitar su violencia. Si lo soportas durante el tiempo suficiente, de hecho, hasta puedes matarlo. Una forma de populismo feminista según la cual las mujeres son criaturas aparentemente débiles que no pueden ser sujetos de derecho en el mismo nivel legal que los hombres. Son por naturaleza víctimas, y nada más que víctimas, y por tanto no son seres humanos plenamente responsables.

Pero ninguno de nosotros es totalmente coherente. Admito que cuando vi fotos de Jacqueline Sauvage me alegré de que Hollande la perdonara. No puedo dejar de pensar que se hizo lo correcto, por razones humanitarias, pese a que, tal vez, lo hecho por la señora no fue lo correcto. Contradicciones que todos tenemos, supongo. Como la misma señora Jacqueline: Sauvage, en francés, quiere decir salvaje.