Es de humanos errar, pero no siempre pecando y rezando se empata. El senador Daniel Alberto Cabrales Castillo nos dejó el fin de semana pasado una de las más monstruosas declaraciones del uribismo, una muestra de mezquindad, de bajeza del alma. El bochornoso hecho ocurrió el sábado 1 de Abril en la Marcha del Cinismo, como hábilmente la bautizó Daniel Samper Ospina, marcha supuestamente sin colores políticos pero que, por mera casualidad, fue acaparada por el Centro Demagógico, digo Democrático. De poco sirvieron las posteriores disculpas del Senador.


En la plaza cultural de su natal Montería frente a una turba enardecida de unas 3.000 personas, el congresista escupió : "El día de ayer se registró una avalancha en Tumaco, digo, en Mocoa, donde dan parte de ya más de veinte muertos y donde, según me cuentan, fue provocada por dinamita explosiva depositada por las Farc. Santos se olvidó de muchas cosas que necesita el país” (Audio: https://www.youtube.com/watch?v=RxpKu_-Q7wg).
De la declaración le queda a uno la duda de los conocimientos de geografía del congresista: confundir Tumaco con Mocoa no es un tema menor para un Senador de la República; por otra parte, la sola intención de pensar en sacar réditos políticos de una tragedia como la ocurrida en el Putumayo habla muy mal del talante del monteriano; en todo caso para lanzar una acusación de semejante envergadura uno no puede caer en la ligereza de andar repitiendo lo que le dijo un compadre en la tienda de la esquina al calor de unas frías. Señor Cabrales su deber, por la alta posición que detenta, es verificar y constatar esa información antes de volverla pública.
Si la geografía, la compasión, la prudencia y la verdad no son los fuertes del Monteriano parece que tampoco lo es el dominio de la lengua de Cervantes, porque eso de la “dinamita explosiva” es una redundancia en toda regla. ¿O es que existe la dinamita no explosiva?, ¿O, tal vez, exista el agua que no moje?, ¿O un político uribista serio y honesto?
De la actividad política de Cabrales poco se conoce en el ámbito nacional, fue encargado de la Coordinación de Jóvenes en Córdoba en las dos contiendas electorales ganadas por Alvaro Uribe Velez (también fue coordinador en la del castrochavista Santos), hecho que le valió ocupar del 2006 al 2010 un cómodo cargo diplomático en nuestra embajada en Polonia. Luego de perder la elección a la Alcaldía de Montería en el año 2011 por una diferencia de más de quince puntos porcentuales frente a Carlos Correa Escaf, sus probados méritos de perro fiel le permitieron ocupar el puesto número 11 en la lista cerrada que encabezó el expresidente y en la cual una veintena de títeres sin voz propia se volvieron senadores.
El listado de embarradas, mentiras y salidas de tono no es corto en las filas de Varito, van desde “dar en la jeta, m…”, pasan por “mandar a Gabo a pudrirse en el infierno”, también por la risible acusación de castro-chavista a Juan Manuel Santos, incluso hasta llegar a la genuina confesión de Juan Carlos Vélez sobre la sucia estrategia empleada para hacer ganar el No frente al acuerdo de paz, y un largo etcétera in crescendo día a día. Ahora Daniel Cabrales se une a María Fernanda Cabal con el premio a la declaración política más carente de cualquier ápice de humanidad. Sería interesante aprender de otros países donde enemigos políticos acérrimos se unen y donde la oposición se pone a disposición del partido o persona gobernante en este tipo de situaciones. Estas tragedias superan cualquier color, cualquier bando o bandera política. No es momento de sacar lo peor de nosotros, de vileza y mezquindad, es momento de solidarizarnos con los mocoanos.
Al menos Cabrales no fue desacreditado por su propio partido como le sucedió a Velez Uribe por decir la verdad, esta vez desde el Centro Democrático no le echaron la culpa al trago como infantilmente hicieron en octubre, contradicción a todas luces: si alguno dice la verdad es un borracho. Los que quedaron como unos estadistas y humanistas de toda la vida fueron los de las Farc que se ofrecieron a colaborar en la reconstrucción del municipio, un capítulo más de esta tragicomedia que se llama Colombia y que nunca deja de sorprendernos.
Más allá de las insuficientes y poco convincentes excusas del ex cónsul, donde termina justificándose echándole la culpa (otra vez) a las Farc con un me equivoqué porque “ellos son capaces de todo”, creo que queda claro el modus operandi, el terrorismo informativo y la estrategia desestabilizadora empleada por estos oscuros personajes, a los cuales no les interesa un país donde quepamos todos, porque a ellos sólo les interesa devolvernos a las certidumbres de la guerra, porque ellos y su Centro son los que parecen ser capaces de todo.