Decía Confucio que donde hay educación no hay distinción de clases, por lo que debemos concluir la escasez de la tal educación por estas tropicales latitudes al ver el clasismo desbordado de nuestra sociedad. Lo que abunda es la vulgaridad, la falta de decoro y el descaro, solo así se explica que María Fernanda Cabal lanzara con gritos a unos manifestantes la expresión que da título a esta columna.


Todo ocurrió este domingo 9 de Abril a la salida de ese impoluto escenario que es nuestro Congreso Nacional. El 9 de Abril -una de mis canciones preferidas de Diomedes Díaz- corresponde a la fecha en que fue asesinado en 1948 el líder político Jorge Eliecer Gaitán; esta fecha es reconocida como el inicio del período de “La Violencia”, y luego fue estipulada en la Ley 1448 del 2011 como el Día de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas.
Hace rato no coincidía en algo con mis coterráneos del Centro Democrático y el domingo coincidí con dos, tanto con la Representante a la Cámara por Bogotá como con el Senador Alfredo Ramos que cerró con un hermoso “Lean, aprendan historia, lean”. Estas verdades de a puño: el estudio, la lectura y el interés por la historia son consejos irrefutables que nos toca aplicar con esmero y sin descanso.
Estudiemos primero lo que ocurrió: la bancada del Centro Democrático se retiró molesta al ritmo que marca el papá de los pollitos debido a que al expresidente no le dieron el derecho a réplica frente a los dardos lanzados por Gloria Gaitán, hija de Jorge Eliécer; el político paisa pidió el uso de la palabra, sin embargo esto no era procedente porque, según el orden del día, primero hablarían las víctimas y luego los congresistas. Las normas nunca han sido para los grandes y cómo van a serlo para el Más-Más; si él quiere hablar hay que entregarle el micrófono pronto.
Esos pobres patirrajaos que esperen, si ya les hemos usurpado sus derechos durante tantos años, ¿un derecho más (el de la palabra) o uno menos qué tanto es? Alejandra Gaviria Serna, representante de las víctimas de crímenes de estado declaró: “El señor Uribe nos tiene que respetar a nosotros. Nosotros también somos víctimas y pedimos el turno, el señor Uribe no es Dios, él puede esperar. ¡Hoy es nuestro día y el Centro Democrático tendrá que respetar a las víctimas de este conflicto! No puede ser que un congresista venga y desbarate la audiencia que era en memoria de las víctimas”.
María Fernanda Cabal esgrimió que Uribe también era víctima del conflicto por el asesinato de su padre a manos de las Farc. Uno de los horrores de este conflicto fratricida es que en no pocas ocasiones las palabras víctima y victimario se conjugan en una misma persona, normalmente el rol de verdugo supera ampliamente al otro. A la salida del hemiciclo, en la Plaza de Bolívar, los esperaba un corito celestial de quienes ellos definen como mamertos, los que “merecidamente” se llevaron la encíclica edificante de la que no está en sus cabales. Estudiado el caso, pasemos a la lectura y la historia.
La historia nos dice que el conflicto armado ha arrojado más de 7 millones de víctimas, algo así como 4 veces mi natal Barranquilla. Una barbaridad que nunca más deberíamos repetir y de la cual estamos tratando de salir.
Una navegación rápida por la web nos conduce a numerosas lecturas de los vínculos entre los seguidores de Uribe y el paramilitarismo, muchos de ellos presos pagando condena. Leo con mucho interés que el esposo de María Fernanda, el presidente de Fedegan, José Felix Lafaurie, fue sancionado en el 2004 por la Procuraduría por tráfico de influencias, decisión apelada y ratificada por el Consejo de Estado y la Corte Constitucional. También encuentro que Yidis Medina lo mencionó como uno de los funcionarios del gobierno que la contactó para hacerla cambiar su voto respecto a la reelección. Por esto fue acusado y absuelto por el procurador Ordoñez.
También la historia política genética, el ADN, me dice que Alfredo Ramos es hijo de Luis Alfredo, quien fue senador, alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia, entre otros muchos cargos públicos. A finales del 2016 su padre estuvo privado de la libertad por presuntos nexos con grupos paramilitares, lo cual no se demostró ya que quedó más o menos clara la manipulación de algunas pruebas y la participación de falsos testigos en el proceso. Ramos salió libre por vencimiento de términos y se está a la espera del fallo de la Corte Suprema.
Estas declaraciones por parte de figuritas del uribismo durante el agitado Domingo de Ramos me llevan a pensar que su bandera en la próxima elección presidencial será la educación. ¡Qué alegría! En todo caso, sin importar quién gane en mayo de 2018, al menos habrá que darle a María Fernanda, la admiradora de Gabo, el ministerio del que fue sacada con marchas Gina Parody. De paso creamos un Ministerio de Historia para Alfredo, porque en esta tierra arrasada y olvidada por Dios y los hombres parece que nunca leímos aquella cita de Cicerón que reza: “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”. Luego veremos si gracias a los buenos oficios de María F. y Ramitos dejamos la ignorancia y la vagancia, y de una buena vez dejamos de votar por ellos.