Con motivo de la muerte de Martín Elías, el popular cantante de vallenatos, he oído cualquier cantidad de sandeces y estupideces. La primera la conoce todo el mundo: una periodista opinó que en materia de valores morales estábamos en el Séptimo Círculo de los infiernos, todo por lamentar la muerte de un ser humano que -hasta donde sé- no le ha hecho mal a nadie, y que no tiene la culpa de lo que haya hecho o dejado de hacer su padre (alguien me dijo que un predicador callejero achacó la tragedia a un castigo divino, motivado porque Diomedes se hizo el loco con la construcción de una iglesia a la Virgen del Carmen). Supongo que ella, la periodista que manifestó su indiferencia y su total ausencia de sensibilidad ante la noticia, debe estar en el Empíreo del Paraíso de Dante, al lado de Dios.


Hoy Julio Sánchez leyó un escrito en el que alguien (llegué tarde y me perdí el principio) acusaba a la sociedad colombiana y a 'los medios' del olvido en el que estaba sumida la joven supuestamente asesinada por Diomedes Díaz -Doris Adriana Niño-, mientras el cantante todavía era recordado, "al igual que lo será ahora su hijo". ¿Qué tiene eso de raro o de reprochable? Se va la corrección política para el carajo, pero las cosas son como son: independientemente de lo que en realidad haya pasado aquella noche, lo cierto es que tanto Diomedes como su hijo (quien -otra vez- nada tiene que ver con ese asunto de Doris) vendieron millones de copias de sus discos y se presentaron centenares de veces en shows en vivo que la gente pagó por ver. ¿Cómo diablos no van a ser recordados?
Ser víctima de un homicidio no hace automáticamente mejor persona a nadie (ni a Doris Niño ni a Pablo Escobar), y pretender que se recuerde a ella de manera especial sólo porque presuntamente la mató Diomedes Díaz es caer en lo mismo que se critica: ¿dónde están entonces los recuerdos diarios de todas las demás víctimas anónimas violadas y asesinadas por criminales igual de anónimos? ¿Es otro complot de los medios? ¿O es acaso ese un olvido imperdonable de quien escribió el artículo o la carta que leyeron hoy en La W?
Qué tontería. Doris Adriana Niño era una joven común y corriente cuyo nombre conocen personas más allá de su círculo familiar sólo por las circunstancias de su muerte, y justamente gracias al escándalo mediático en el que la envolvieron los mismos medios hoy acusados de 'olvidarla'. Pero ella no escribió ningún libro ni planteó ninguna teoría ni promovió ninguna ley importante. Ni siquiera fue una cantante famosa. Su muerte, por otro lado, fue investigada y castigada, cosa bastante infrecuente en este país; no durmió el sueño de los justos en la forma de expedientes arrumados en una oficina, como las de otras millones y millones de mujeres colombianas. Doris Adriana no tiene otro motivo por el cual ser recordada especialmente, pero creo que no hay necesidad de hacer ver ese hecho todo el tiempo.
Indignarse porque alguien le rinda tributo a un cantante famoso sin verse obligado a recordar, por ejemplo, que su padre fue acusado de la muerte de una mujer es revolver peras con piedras lunares. Es contribuir a que se banalice la memoria de una persona cuyo hecho más importante de la vida no merece ser el de haber pasado una noche de excesos en compañía de un artista famoso que quizás terminó matándola. Es ayudar a que se prostituyan los hechos diarios de una sociedad en pos de un apetito morboso y de un espíritu de linchamiento por lo visto insaciable.
Tengo entendido que Diomedes dejó casi 30 hijos, algunos de los cuales han ganado cierta notoriedad en el mundo de la farándula. Sería triste, sobre todo para sus familias, ver que al dolor de la muerte de cada uno de ellos le sigan las alborozadas revanchas de tanto vengador anónimo de pacotilla que circula por los oscuros callejones de las redes sociales. Y también -cómo no- para a quienes en verdad les importa la memoria de Doris Adriana Niño, y se resisten a verla reducida a la moza de turno de Diomedes Díaz.
A ver si por fin dejamos descansar realmente en paz a Doris, a Martín Elías y a Diomedes.

(Imagen tomada de colombia.com)