Centenaristas

octubre 02 de 2015
El lingüista Noam Chomsky es uno de los favoritos de las redes sociales, por sus opiniones y sus frases elocuentes casi perfectas, que nos llegan cada tanto, denunciando el capitalismo, el papel de los EE UU en el mundo, la inmigración a Europa, la política americana, Israel, la falta de compasión y solidaridad que reina en el mundo, la indolencia de las sociedades desarrolladas y un largo etcétera. Frases, que dichas o no por él, son casi que irreprochables, y que los bien pensantes de internet repiten como loros. Sin embargo, unos pocos critican esta actitud. Tal vez uno de sus más conocidos adversarios fue el fallecido Christopher Hitchens, quien señalaba que Chomsky había preferido conservar su superioridad moral en vez de actuar o al menos tomar partido por mejorar al mundo. Y no es que Hitchens fuera un adversario ideológico extremo de Chomsky, bien conocido era su ateísmo y su ideología liberal. De hecho Hitchens era seguidor de la vieja idea sartriana del escritor comprometido con su tiempo. En su autobiografía Hitch 22 relata cómo en un viaje a Irak se montó en un jeep con unos kurdos que tenían en el espejo unas fotos de los dos George Bush, y al preguntarles el porqué le respondieron: “Si no es por la decisión de estos hombres nosotros no seriamos libres”. Algo en contravía de la opinión mundial aún hoy predominante.
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Cara de póker

octubre 01 de 2015
Cuando el miércoles pasado en La Habana se estrecharon las manos Juan Manuel Santos y Timochenko, nadie en Colombia pudo ocultar sus verdaderas emociones: algunos estuvimos algo eufóricos (tal vez exagerada y prematuramente); otros, indignados. O al menos eso mostraban nuestras redes sociales. En las pantallas ocurría algo similar: Uribe enrojecía de furia, Timochenko sonreía un poco. Hasta a Raúl Castro, que ni siquiera es colombiano, se le veía satisfecho. La única excepción fue el presidente Santos, a quien durante todo el asunto se le vio completamente inexpresivo.
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Lo que guardan mis gavetas

septiembre 30 de 2015
Si muero pronto sin poder publicar ningún libro sin ver la cara que tienen mis versos en letras de molde ruego, si se afligen a causa de esto que no se aflijan. Si ocurre, era lo justo. Fernando Pessoa Antes de salir del closet les diré qué tuvo que pasar para que hoy, 29 de septiembre de 2015, a las tres y media de la tarde, esté sentada en mi cuarto redactando lo que parece un testamento. Yo no estaba grabando ningún desafío cuando la cubeta de hielo me cayó en la cabeza, no. Estaba leyendo la última columna de Héctor Abad Faciolince en El Espectador a raíz de la reciente muerte de Carmen Balcells, la mítica agente literaria del boom latinoamericano, cuando ¡soácata!, lo que parecía un homenaje de despedida para una mujer inmensa que dignificó la escritura en nuestra lengua, se convirtió de repente en un chubasco que me dejó toda emparamada.
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El cobarde

septiembre 27 de 2015
Augusto sabe que no es un cobarde. No es por cobardía que no sale a enfrentar al energúmeno dueño del apartamento en el que vive, un hombrecillo sombrío que le exige a gritos que abra, que pague la deuda, que sea hombre, que empaque sus cosas y se largue. Cuando sintió el primer golpe en la puerta, Augusto se encerró en el baño y allí permanece acurrucado en el suelo, temblando, con las dos manos tapando sus orejas y el corazón amenazando con romperle el pecho. Si alguien pudiera verlo así, postrado por el miedo, patético, reducido, no pensaría que no es el temor el que lo ha obligado a esconderse, sino la piedad.
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PPP

septiembre 25 de 2015
El 2 de Noviembre de 1975, un joven de 17 años llamado Pino Pelosi fue invitado por un individuo cincuentón de gafas oscuras a subir al vehículo que éste conducía, y se dirigieron a una playa solitaria de Ostia, en las Cercanías de Roma. Lo que siguió a continuación ha sido objeto de especulaciones, investigaciones periodísticas y policiales, rumores de conspiración, y extravagantes teorías de complot. Lo único cierto es que al final, el hombre de 53 años estaba muerto después de una brutal golpiza y de ser arrollado varias veces por su propio vehículo. La investigación policial que siguió señaló la responsabilidad única de Pelosi en el crimen, quien ante la propuesta del cincuentón de mantener relaciones sexuales con él, reaccionó con furia matando al que era posiblemente uno de los más grandes intelectuales italianos de la Posguerra: Pier Paolo Pasolini.
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¿Quién le teme a la paz?

septiembre 24 de 2015
Escribo esto a pocas horas de que -según las últimas noticias- el presidente Santos se reúna con Timochenko en La Habana, presuntamente para explicar los alcances de la justicia transicional y anunciar la fecha de la firma definitiva de los acuerdos de paz. Aún consciente de que una firma en un papel no significa nada, y de que, como siempre ocurre cuando finaliza un conflicto de esta naturaleza, vendrá un coletazo de la guerra, ya moribunda, y un recrudecimiento de la violencia por cuenta de las bandas delincuenciales que conformarán los inevitables elementos que renuncien a reincorporarse a la vida civil, aún consciente de todo eso, digo, la sola posibilidad de que pudiesen ser ciertas las noticias me produjo una extraña sensación de irrealidad.
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Cacho contento

septiembre 23 de 2015
¿Qué cuernos pasó para que el cuerno, otrora insignia de prosperidad, abundancia y poder, se convirtiera en el símbolo por excelencia de la traición marital? Nada más democrático y universal que los cuernos. Desde Lady Di hasta al más anónimo de los mortales los han padecido. De ellos es difícil salvarse. ¿Quién le va a meter cachos a un mujerononón como Beyoncé? La respuesta debería ser nadie, ¡pero qué va! Hasta a ella su marido, un tipo bastante feíto, le pegó cachos. Y unos bien grandes. Así que la vaina es pelicruspeda, pues ni siendo diva o divo hay manera de librarse de la cornamenta.
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Fumo, luego no existo.

septiembre 20 de 2015
Me siento en la banca de un parque solitario y miro en todas las direcciones para constatar que no hay ninguna persona sospechosa: una anciana, una pareja llevando de la mano a su pequeño hijo, un amante del deporte en sudadera y zapatillas de correr, una ama de casa -bolsa en mano- paseando a su perro peludo, un vendedor de paletas. Cuando parece que por algunos minutos estaré a solas en medio de este oasis urbano, me atrevo a sacar del bolsillo el paquete de cigarrillos y así, a hurtadillas, casi con vergüenza, enciendo uno de ellos con los ojos cerrados, saboreando cada bocanada como si fuera la última, ejerciendo a solas mi anacrónico hábito de dinosaurio. Este parque, que hasta hace poco era el territorio natural de los marihuaneros, ahora es la única parte en la que se puede fumar en paz.
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¿Tiene hijos?

septiembre 19 de 2015
Por Verónica Escobar/ Supe que algo iba mal desde la primera ecografía. Yo, que soy de autoexámenes regulares, no la había sentido. La muy canalla se había mantenido oculta hasta la noche del 18 de abril, y solo salió después de que una voz interna (no me pregunten qué fue la voz ni a qué sonó, pues fue solo una voz-pensamiento y puede ser atribuida tanto el resultado de mis terminaciones nerviosas como a la obra de un ángel o de un dios) me anunció que tenía cáncer de seno, de pulmón o de pelvis. Diría uno que para ser una comunicación milagrosa, podría haber sido más específica, pero no, y como no pude mandarme la mano ni al pulmón ni a la pelvis, me la mandé al seno y ahí estaba: una tremenda bola, dispuesta a quitarme el sueño. Durante una semana mis oraciones se concentraron en pedir que la voz, efectivamente, hubiera dicho “o” en lugar de “y”; nunca sentí el poder de una conjunción y su diferencia con la disyunción como aquella vez.
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Tocarruncho Lucumí Whelpley

septiembre 18 de 2015
Hace algunos días, un colega me preguntó si conocía una empresa llamada Global Engineering Modal Services, GEMS, con domicilio en Barranquilla y sucursal en Panamá. Dije que no, pero al revisar la página web, que contenía mucha información pero poco trabajo, lo que encontré fue una empresa con la que había trabajado. De tal manera que llame a un conocido allá quien, sin mayores preámbulos me confirmó: “Ah, eso es un patio de mecánica en el Barrio Abajo de dos jóvenes técnicos en metalistería. Ellos son más metalmecánicos y trabajan bien”. Así que, recordando el personaje del Flecha de David Sanchez Juliao, pensé, “tronco de nombre largo para dos aulas”.
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