Leyendo el método práctico de la guerrilla

febrero 20 de 2016
En medio de tantas noticias en las redes sociales (ayer hacía un inventario de los escándalos de las redes de este año: la venta de Isagen, Reficar, La Comunidad del Anillo, una periodista venal, los 50 años de la muerte de Camilo Torres, el video de una conversación gay entre un policía y un senador, la renuncia de Palomino, una pareja amorosa en la radio, las FARC en la Guajira, y cualquier otro bochinche) terminé de leer Método práctico de la guerrilla, del escritor brasileño Marcelo Ferroni. Cuando leí el título de esta novela, me llamó muchísimo la atención la escogencia del nombre, que hace referencia al manual que el propio Ché entronizó como manual de insurrección. En la portada, una imagen retocada de la icónica imagen del Ché, tomada por Alberto Korda, que se ha convertido en una de las dos imágenes más poderosas que América Latina ha dado al mundo (la otra es Evita Perón) parece indicar que nos encontramos ante un texto que reivindica las ideas del Che, en estos tiempos de desencanto del capitalismo.
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Una historia repetida: Reficar

febrero 13 de 2016
Las denuncias de los sobrecostos de la construcción de la Refinería de Cartagena señaladas en los últimos días han producido diferentes reacciones en la opinión. Políticas, como la del ministro de Hacienda y el Presidente de Ecopetrol, señalando que los sobrecostos se debían a la pobre planeación de CBI, empresa encargada de la Ingeniería de detalle de la obra; o la del Presidente Santos rechazando los sobrecostos, solicitando se castigue a los responsables y señalando que los sobrecostos ocurrieron en el gobierno anterior. Ello produjo una reacción indignada del expresidente Uribe quien recordó que de los 8 años de construcción de la refinería 5 y medio   fueron durante el gobierno Santos. O la de un ex ministro que señalo que dijo que “Mal hace Santos en señalar responsabilidades del Gobierno Uribe, cuando las decisiones de inversión de Ecopetrol se llevaban a Consejo de Ministros, y él estaba ahí como Ministro de Defensa, luego como Presidente y no dijo ni mu”. También están las reacciones sociales. A la mente de los ciudadanos volvieron proyectos que terminaron siendo un descalabro para el país,  como la Hidroeléctrica de El Guavio o la Construcción del Metro de Medellín, que finalmente fueron pagados por todos los colombianos, sin que se señalara o castigara a los responsables. Una versión de “Entre todos lo mataron y él solito se murió”. Y claro, una sociedad que exige respuestas.
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El desvelo de un desencantado

febrero 06 de 2016
Se despertó en la madrugada y se quedó mirando el techo. Fiel a su educación de ingeniero,  miró el reloj (recordó a Paul Valery: Todo el mundo puede decir la hora, pero nadie puede definir el tiempo); las  4 y 30 de la mañana. En su cuarto el sonido sibilante del acondicionador del aire le indicaba que las cosas parecían estar en su lugar. Lo estaban. Se había despertado en su cuarto, entre sus cosas, y sin mucha atención veía su escritorio y sus libros. Estaba solo, su familia estaba de viaje.
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El beso de la mujer del turbante

febrero 04 de 2016
En uno de esos pasones que doy por las redes sociales antes de dormir, por poco no se me cayó el celular de las manos cuando vi a Piedad Córdoba -sí, Piedad Córdoba- dándole un beso, en medio de un ambiente bastante cordial, a Álvaro Uribe Vélez -sí, Álvaro Uribe Vélez-. Quedé sorprendido, no lo niego. Pero también quedé feliz. De hecho más feliz que sorprendido, si quieren total sinceridad de mi parte. Y de inmediato recordé aquella novela del argentino Manuel Puig, llevada después a la pantalla por Héctor Babenco, titulada El beso de la mujer araña.
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Carnaval de mis amores II

enero 23 de 2016
CRUZ: AQUELLO DE LO QUE NOS ENORGULLECEMOS. Alguna vez conversando con el Profesor Assa en la Librería Vida, me mandó a callar de forma autoritaria porque estaba sonando la mejor música del mundo, un hermoso tema de Juan Sebastián Bach que se llama Jesús es mi Alegría (BWV 227). Después de que terminó, la curiosidad me picó: -Profesor, ¿a usted le gusta la música colombiana? -No!!! –con ese énfasis que a veces ponía–. Uribe Holguin es una mala copia de Vincent D´Indy, Lo de Morales Pino son obritas y Jacqueline Nova lo único que hace es sonido de pitos. En Colombia la música clásica es una basura. -Pero Profesor, continué yo –algo le tiene que gustar, así sea la popular. Una cumbia, un vallenato, un porro. -¿Y usted cree acaso que su “vallenato” es música? -Me resisto a creer que no le guste nada. -Vea joven –y me hizo el gesto de que me acercara, como si fuera a hacerme una confidencia–. "Te olvidé, te olvidé, te olvidé... Eso sí es muy bueno y superior a las cosas que menciona. Eso sí es arte."
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Una institutriz inglesa y la refinería de Cartagena

diciembre 26 de 2015
Barranquilla 2015 El domingo pasado me encontré con un colega y amigo que hace años no veía, y entre las cosas que me contó se detuvo en algunas de sus experiencias como administrador de contratos para la empresa encargada de la Ingeniería de detalle de la construcción de la Refinería de Cartagena. -Conocí muchas personas de diferentes partes del mundo, que cobraban millones por trabajos de un día. Eso es un mundo que quien no lo vive no lo imagina. -¿Alguna historia extraña? –Le pregunté. -Bueno, para montar una torre, trabajo de un día, debimos traer una torre grúa que se armó en dos días de trabajo y se desmontó en dos meses porque es especial y única en el mundo. Y quienes la montaron eran tailandeses. -Qué cosa rara. Dije yo. -No tanto, era una tercerización, la empresa era americana y contrataron a una firma de Tailandia para el montaje. Creímos por el nombre, que era americana, pero no, es de Tailandia. -¿Y cómo se llama? - L T Leonowens. Inc. Tiene mas de 100 años. -Anna y el Rey de Siam, le respondí yo. No me entendió. Quizá solo yo me entendí, y era lógico, andaba divagando.
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