Se dice que cuando Dios creó el mundo, a todas las naciones les dio dos virtudes, pero con Colombia quiso ser más amplio. Sentenció Dios:
“Los colombianos podrán gozar de las dos virtudes que prefieran eligiendo entre esta baraja de tres: inteligentes, buenas personas y uribistas." Y agregó la siguiente salvedad: "ninguno podrá tener más de dos." El colombiano uribista y buena persona, no podrá ser inteligente. El que sea inteligente y uribista, no podrá ser buena persona. Y el que sea inteligente y buena persona, no podrá ser uribista”
Carlos Enrique Perez Orozco (1)

Cinco siglos atrás vivía en Inglaterra Richard Neville, Duque de Warwick, más conocido como el Kingmaker por su habilidad de influencia para derrocar y coronar reyes. La obsesión por el poder, la necesidad de proteger el status quo, la intriga y la ambición definitivamente no son exclusivas de la isla británica ya que por estas latitudes tropicales también sabemos de letra menuda y nos podemos sentir muy orgullosos de haber parido a un Hacedor de Reyes criollo, quien trata de coronar a este Duque con la esperanza de que este títere le salga más Santo que el pérfido Nobel de Paz.


Iván y Richard heredaron el nombre de sus respectivos padres, el nuestro, además de Duque, es Marquez por su madre, apellidos que presagiaban un brillante futuro. En ambos casos los padres pusieron no solo el nombre sino también las piedras para el venturoso porvernir de sus hijos. Piedras que podrían explicar cómo Ivan Duque Jr. a sus tiernos 23 años y recién graduado de Derecho de la Universidad Sergio Arboleda haya sido en el año 1999 -mientras el hijo de Misael estaba en el poder- consultor de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y asesor de un tal Juan Manuel, Ministro de Hacienda por aquellos años. Seguramente que su progenitor, Registrador Nacional para la época y previamente gobernador de Antioquia y Ministro de Minas, no influyó en lo más mínimo para catapultar la fulgurante carrera del candidato que hoy nos vaticina que combatirá ferozmente la corrupción.
Ser Asesor del Ministro de Hacienda le cuesta a un común mortal dos décadas de estudio, trabajo, sudor y sangre; sin embargo, al pilo estudiante graduado de bachiller del Rochester –previo paso por el Saint George- no le costó ni dos años; y, de ñapa, a sus 25 abriles y amparado únicamente con su título de abogado ya acampaba a sus anchas en el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, institución que más adelante le pagaría su maestría en la prestigiosa universidad de Georgetown.
Este Duque ha sido mirado con sospecha por el ala más recalcitrante del Centro Democrático (¿hay otra ala?), tal vez tengan razones para sentirse nerviosos y, quizá, por las mismas razones otros guardemos alguna leve esperanza de que si, como vaticinan las encuestas, se llegase a subir al trono de la Casa de Nariño, sea capaz de desmarcarse del titiritero como en su momento lo hizo Santos Calderón. Hay similitudes entre el Juan Manuel versión 2010 y este Duque Marquez del 2018: ambos provienen de familias con ascendencia política, sus cargos públicos desempeñados han sido siempre meritocráticos, nunca se habían enfrentado a una elección popular y, lo más importante, ambos se jugaron -con lógica y razón- todos sus chances de ser presidente en la figura del Hacedor de Reyes, el animal político más feroz que ha tenido estas tierras olvidadas de Dios y quien lleva casi 20 años tratando de controlar nuestros destinos, sea en cuerpo propio o ajeno.
Tanto el Kingmaker original como nuestra versión paisa han sabido muy bien que la política es dinámica; el inglés primero apoyó al rey Enrique VI, luego lo derrocó y apoyó a Eduardo IV, a quién también derrocó para restaurar a Enrique VI. El papá de Tom y Jerry subió al trono gracias a su férrea oposición a las políticas de Andresito; luego se reeligió e intentó coronarse como Emperador de la República de Chibchombia, pero no pudo; se vio obligado a poner sus huevitos en un tal Camarada Santiago, infiltrado de Fidel; posteriormente, en su afán desmesurado de salvarnos del castrochavismo, intentó derrocar sin éxito a Santiago; y ahora quiere subir a quien hasta ahora ha sido su perro faldero y fiel, tarea para la que cuenta con el apoyo incondicional de Andresito. ¿Es dinámica la política o no?
Vale la pena escuchar a Néstor Morales, el afamado periodista de Blue Radio, quien asegura que jamás votaría por su cuñado. Yo tampoco lo haría, sería como botar mi voto, creo que un Hacedor de Reyes no es suficiente para construir un país, menos me gustan los títeres y no logro detectar las bondades que nos pueda ofrecer una presidencia de Duque, no veo en su accionar nada distinto a lo previamente ofrecido por los distintos ducados que han enmarcado nuestra pálida historia republicana. Tenemos que evitar rutas que giren hacia anacrónicas derechas que tratan de camuflarse como opciones dizque de un mal llamado centro democrático, pero este miedo tampoco puede llevar a petrificarnos, más bien vale la pena fajarnos a explorar otras opciones que hay en la calle.

(1) Tomado de http://www.icesi.edu.co/blogs/semiosis/2009/11/04/tres-virtudes-de-los-colombianos/ publicado por Carlos Enrique Perez Orozco y parcialmente modificado para esta columna.

(Imagen tomada de www.pacifista.co)