Por Felix Haydar

El problema del bullying es algo grave. En el colegio es lo peor que te puede pasar, hay quien llega al suicidio por causa del matoneo. No hay cosa que más odie y tema; con mis hijos estoy siempre atento a cualquier alerta,  aunque creo que el matoneo es una manifestación de un problema que va más allá del matoneo mismo.


"El acosador suele ser una persona fuerte y dominante, con una necesidad importante de sentirse superior (...) y poca capacidad de autocrítica".
Dice el dios Google que los matoneadores "son agresivos, con un fuerte temperamento, lo que supone que pueden enfadarse con facilidad y no saben controlar bien sus impulsos, no tienen herramientas para manejarse con sus emociones. (...) Suelen ser personas con baja tolerancia a la frustración que muestran poca empatía hacia sus víctimas, y suelen ser (...) duros o incluso malvados".

Hay muchas aristas desde las cuales observar el bullying. Una de las que más me llama la atención. y a la vez me aterra, es la admiracion que el perpetrador genera entre algunas de sus víctimas reales o potenciales. Otra, aún más terrible, tiene que ver con el hecho de que matoneador y matoneado pueden serlo toda la vida, no solo gracias a la agresividad impulsiva de la infancia.

Tengo un amigo de mi generacion, solo mayor unos 30 años, un tipo interesantisimo, con una vida como para hacer un libro inmenso, médico, periodista, pacifista, que fue a la guerra, al que le hicieron una película, que se mueve entre Estados Unidos y Boyacá, que escribe poemas de amor a su ángel, y no mata un mosquito gordo.

Un día, hace casi 40 años, haciendo su trabajo, se encontró de frente con el diablo. Debía confirmar un rumor que podía ser una noticia que le cambiaría la historia al país. Pero el diablo, que se escondía tras una carita de monaguillo, le mostró sus cachos. De sapo hijo de puta no lo bajó. A sombrerazos lo sacó a la calle y al de la moto se lo recomendó.

La palera fue de tal magnitud que los animales vestidos de militares no lo soltaron hasta que lo creyeron muerto. Solo la una muerte que no fue lo libró de que le siguieran dando. Pero uno no se muere cuando otro quiere,  sino cuando le toca. Cuando despertó aún estaba en la clinica. Su jefe lo escondió y lo sacó del pais. En adelante le tocó correr, correr por lo que le dejaron de vida, una que estaba empezando a vivir y que nos dejaría muchas enseñanzas y buen ejemplo.

Yo lo conocí en una red social. Al principio no entendía por qué en su perfil tenía nombre de hombre y cara de ángel, luego conocí su historia y entendí el homenaje que hacía. Digo que era de mi generación por su moderna forma de pensar: liberal,  abierto,  inteligente y bondadoso, siempre fue como interactuar con un amigo de toda la vida,  como si lo conociera desde chiquito.

Ahora que su vida se concentró en disfrutar a sus hijos y nietos, en escribir poemas de amor a su amada que se ha ido, en enseñarnos, en comentar, siempre desde la mesura y la decencia, la actualidad nacional, hoy que no es un riesgo para nadie, reaparece el diablo y le vuelve a mostrar los cachos.

El matoncito del patio, el que reescribe la democracia, el que decide quién vive y quién no en el pais entero, vuelve y afila sus garras y arremete contra esta alma buena.

Razón tenía Pablo cuando pensó en evolucionar a la política, así sería aún más poderoso, tendría la furia de la bala y el poder de la ley. Él, el diablo, el matoncito, encarna al Pablo del siglo XXI.

Y medio pais lo admira, medio pais le teme. Un tipo que está involucrado en casi todos los procesos delictivos y asquerosos del pais, un tipo al que no le llega la Ley, a quien sus testigos se mueren y a él le parecen 'buenos muertos' -claro, porque los muertos no hablan-, aún es capaz de reclamarle al bendito Fiscal que por qué se le mueren los testigos. El que tendría que contestar es usted, señor, no el Fiscal que ponen para que lo exonere a usted, a los suyos y a todos los de su clase.

El tipo encaja perfecto en la descripción de matón escrita antes; nosotros encajamos en la de las víctimas: pasivos los unos y agresivos los otros. El tipo, el matón, el diablo,  nos deja ciegos, vivimos como la mujer a la que le pega el marido, sabemos que nos volverá a joder, pero no queremos que se vaya.

Hoy escribo desde la bilis,  hoy no puedo ser ecuánime, hoy me quitaron un buen amigo del Facebook.  No lo mataron, pero con las amenazas le cortaron su derecho a convivir entre nosotros. Hoy no lo persiguen por miedo, hoy solo lo hacen pa' demostrar que quien se atreve a meterse con Él, la paga para siempre.

(Imagen tomada de www.ted.com)